Los secretos mejor guardados de la fiesta de Vanity Fair: desde un brazalete de 750 mil dólares hasta el susurro de Madonna
¿Qué pasa realmente en la fiesta más exclusiva de los Oscar? Vanity Fair revela los secretos de una noche donde se han visto susurros íntimos, joyas perdidas de una fortuna y momentos que nunca saldrán en las fotos oficiales.
La revista Vanity Fair desclasificó una serie de testimonios y anécdotas íntimas de sus legendarias fiestas de los Oscar, justo cuando se prepara para celebrar su edición 2026 en un nuevo y exclusivo escenario. Los detalles que revelan cómo es realmente la noche más exclusiva de Hollywood dejarán a más de uno con la boca abierta.
El ‘after party’ de la publicación se ha transformado en las últimas décadas en uno de los eventos más concurridos y esperados después de la entrega de las estatuillas doradas. Es el lugar donde las celebridades se reúnen, según la propia revista, “para beber, bailar y divertirse” en un ambiente de alto nivel.
¿Cómo nació el mito?
Todo comenzó de manera modesta en 1993. Graydon Carter, editor de Vanity Fair entre 1992 y 2017, fue el impulsor de la velada, inspirado por las reuniones que organizaba el poderoso agente Irving “Swifty” Lazar. Carter admitió que el primer año lo hicieron “a pequeña escala” por miedo al fracaso, pero ya contó con figuras como Mick Jagger, David Hockney, Billy Wilder e incluso Nancy Reagan.
En 1994, la fiesta se trasladó al famoso restaurante Morton’s de Melrose Avenue, donde empezó a cimentar su reputación como un evento imperdible para la élite de Hollywood.
Curiosamente, el evento también se convirtió en el lugar privilegiado para ver la transmisión televisiva de los premios. La autora Fran Lebowitz describió la fiesta de 1997 como una escena surreal donde los invitados vestían ropa valorada en más de un millón de dólares solo para mirar la ceremonia por pantalla.
Anécdotas que definen una era
El acceso es estrictamente por invitación, pero incluso algunos afortunados prefieren no ir. Melinda Robinson, excoordinadora de la fiesta, reveló que Adele, tras ganar el Óscar a la Mejor Canción Original por “Skyfall” en 2013, quedó atrapada en el tráfico y optó por irse a su casa.
Otro momento que quedó grabado fue la aparición de Will Smith en la edición de 2022, justo después del incidente con Chris Rock en el escenario principal. Michael Hogan, exdirector digital de Vanity Fair, recordó el pánico cuando el DJ hizo una gran presentación del actor a su entrada. “Pensamos: ‘¡Mierda!’. ¡Nadie le dijo nada al DJ!”, confesó.
Entre las historias más jugosas está la del columnista Frank DiGiacomo, quien aseguró haber visto a “Madonna susurrándole al oído a Brad Pitt” justo después de su ruptura con Gwyneth Paltrow, y que las mujeres “hacían fila” para hablar con el actor. El mismo DiGiacomo encontró en el suelo un brazalete valorado en 750.000 dólares que se le había caído a Elizabeth Hurley, un gesto por el que, según él, la actriz nunca le agradeció.
El fotógrafo Steve Klein rememoró la época en que estrellas jóvenes como Ben Stiller, Leonardo DiCaprio o Seth Rogen solían llegar tarde y se quedaban hasta cerca de las cuatro de la mañana. Para Lindsay Lohan, las fiestas en el Sunset Tower tenían un aire a “fiestas universitarias”, una experiencia que, admitió, nunca vivió personalmente.
Una nueva casa de lujo
Este año, la fiesta da un salto monumental al mudarse al Museo de Arte de Los Ángeles (LACMA) el 16 de marzo. Se espera que la celebración se extienda hasta la madrugada. La lista de invitados promete ser más exclusiva que nunca, y se mantendrán tradiciones como la pista de baile llena de ganadores y nominados, y el servicio de las icónicas hamburguesas In-N-Out.
La alfombra roja del evento será transmitida en vivo a través del portal de Vanity Fair y su canal de YouTube, presentada por Quenlin Blackwell, Brittany Broski y Jake Shane, ofreciendo una ventana al glamour y los secretos que solo ocurren tras las puertas cerradas de la fiesta más codiciada del cine.