Los secretos que esconden los edificios centenarios de Paraná

En el año de su bicentenario, un recorrido por los edificios más emblemáticos de Paraná revela historias de inmigrantes, gobernadores y personajes que marcaron la ciudad. Pero hay una casona que esconde un secreto...

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Los secretos que esconden los edificios centenarios de Paraná
Los secretos que esconden los edificios centenarios de Paraná

En el año en que Paraná celebra su bicentenario, un recorrido por sus edificios más emblemáticos revela las historias, los personajes y las transformaciones que moldearon la identidad de la ciudad. Plazas, clubes y casonas guardan la memoria de dos siglos de vida urbana y social.

La vida cívica y social de la capital entrerriana giró siempre alrededor de su plaza principal, donde se levantaron las instituciones más importantes. Allí se erigen aún edificios que fueron testigos de épocas pasadas, y también quedan las imágenes de aquellos que fueron demolidos pero sobreviven en fotografías y pinturas.

Una esquina con historia centenaria

La esquina de San Martín y Urquiza, punto neurálgico del centro, es un ejemplo vivo de esa riqueza. En 1901 se construyó allí el Hotel Cransac, que hacia 1930 pasó a llamarse Plaza Hotel y se convirtió en un clásico de la ciudad. Por sus habitaciones pasaron personalidades como Marcelo T. de Alvear y Carlos Gardel.

La historia de esa esquina tiene un hilo conductor: el inmigrante Antonio Bouzada. El general Eduardo Racedo, impresionado por su empuje, dispuso en su testamento que le vendiera una propiedad de su familia en la calle Buenos Aires, al precio y en las condiciones que el propio Bouzada considerara justas. Una muestra del espíritu de aquellos tiempos.

Bouzada vendió esa casona y con ese capital dio el salto que lo llevó a comprar, en 1930, el Hotel Cransac. Desde entonces, la esquina se transformó en un punto de encuentro obligado, con la atmósfera de las clásicas confiterías. El lugar cambió de nombre varias veces –Cransac, Plaza Bar, Flamingo, Gran Flamingo–, pero siempre conservó su lugar en la memoria de los paranaenses.

La colectividad española y su legado arquitectónico

La inmigración dejó una huella profunda en la ciudad. La Colectividad Española, una de las más numerosas del país, fundó en 1859 la Asociación Española de Socorros Mutuos, que luego se convertiría en la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Beneficencia. Su primer presidente fue el presbítero José María Velasco.

La sede definitiva, proyectada por el arquitecto vasco Santos Dominguez y Benguria, se inauguró el 14 de febrero de 1895. Su fachada, de estilo morisco con elementos neomudéjares, es un ejemplo de la arquitectura ecléctica. Tras ser declarada en riesgo de derrumbe, fue restaurada en 1975 y se construyó un edificio moderno detrás, preservando la fachada original.

La casa que albergó a ministros de Urquiza

Otro capítulo de la historia local tiene como escenario la casa de la familia Zavalla–Carbó, en la esquina de 25 de Mayo y 9 de Julio. Allí funcionó el despacho del gobernador Pascual Echagüe en 1832, y durante la Confederación Argentina fue habitada por los ministros de Justo José de Urquiza, entre ellos Salvador María del Carril, quien luego fue vicepresidente y residió allí con su familia.

A pesar de estar declarada como bien patrimonial, la casona fue demolida el fin de semana del 4 y 5 de febrero de 1995. Una pérdida que aún lamentan los amantes de la arquitectura local.

El Club Social, símbolo de una época

Los clubes sociales fueron también protagonistas de la vida paranaense. El Club Social, fundado en 1904, se instaló frente a la Plaza 1º de Mayo, sobre un solar que tuvo diversos dueños a lo largo del tiempo, desde el comandante Eusebio Hereñú hasta la familia Ortiz. El edificio, proyectado por el arquitecto Bernardo Rígoli, se convirtió en el punto de encuentro de la alta sociedad local durante las primeras décadas del siglo XX.

Hoy, mientras Paraná celebra sus 200 años, la arquitectura sigue siendo un instrumento para construir identidad. Cada edificio cuenta una parte de la historia de una ciudad que mira al futuro sin olvidar su pasado.

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