Los seguían desde hacía cinco meses: los viajes a Bolivia que los delataron
Durante cinco meses les siguieron los pasos: los viajes a Buenos Aires, las escalas de media hora, los autos que se separaban en la ruta. Cuando cayeron los 16 allanamientos, en las bauleras de un edificio apareció lo que la investigación venía buscando.
Cuatro personas quedaron imputadas en Mar del Plata por formar parte de una estructura que movía cocaína y tusi en la ciudad, según informó el Ministerio Público Fiscal. El juez federal de Garantías Santiago Inchausti les dictó prisión preventiva: 180 días para tres hombres y 15 días para una mujer, cuya defensa alegó un problema de salud para pedir que no quedara detenida.
Los allanamientos se hicieron el 13 y el 14 de este mes en Mar del Plata y localidades cercanas, con un operativo adicional sobre la Ruta Nacional 33, a la altura de Trenque Lauquen. Fueron 16 procedimientos en total.
Qué encontraron en los operativos
El balance de los secuestros incluye casi 10 kilos de cocaína, 981 gramos de tusi, dos armas de fuego, 32 celulares, balanzas y elementos de corte. También se incautaron cerca de $2,5 millones, más de US$9000 y 300 euros.
La acusación la sostuvieron el fiscal Santiago Eyherabide y el auxiliar fiscal Hércules Giffi, del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Mar del Plata. Los imputados son dos hermanos, identificados como N. G. D., de 28 años, y G. F. D., de 30, junto a C. A. B., de 28, y N. B., de 45.
Los cuatro fueron acusados de tráfico de estupefacientes en las modalidades de comercio y tenencia con fines de comercialización, agravado por la intervención de tres o más personas organizadas, de acuerdo con la Ley 23.737. La investigación penal preparatoria tendrá 180 días corridos y vence el 13 de abril de 2027.
El rol de los hermanos y los viajes que llamaron la atención
Según la hipótesis fiscal, los hermanos habrían estado al frente de la organización y habrían provisto la droga al resto. Los investigadores les siguieron los pasos y detectaron viajes de ambos a Buenos Aires; en el caso de G. F. D., también a Bolivia.
En algunos de esos desplazamientos, los hermanos habrían viajado en sus propios autos, separados por una distancia prudencial, posiblemente para detectar controles en el camino. Al llegar a destino se quedaban entre 20 y 30 minutos y volvían por rutas alternativas.
Los dos registran una condena ya cumplida por comercio de estupefacientes. Los fiscales también apuntaron a los movimientos económicos y a los encuentros frecuentes entre los hermanos y los otros imputados.
Distribuidor y bauleras
A C. A. B. se le atribuyó el papel de distribuidor. De acuerdo con la acusación, recibía las sustancias, las guardaba en las bauleras del edificio donde vive y después las repartía entre los demás integrantes. La vigilancia permitió registrar 12 movimientos o encuentros con presuntos proveedores y revendedores.
N. B., en tanto, habría participado en la distribución de la droga que le entregaba C. A. B., tanto en otros puntos de venta como para su comercialización a menor escala. Los investigadores anotaron encuentros breves y repetidos con terceras personas.
La pesquisa arrancó hace cinco meses y se apoyó en tareas de vigilancia y seguimiento de la Unidad Especial de Lucha contra el Narcotráfico de la policía bonaerense, además del análisis de los movimientos económicos y los desplazamientos de los sospechosos. También quedaron documentados intercambios de bolsos, cajas, bolsas y mochilas.
Por qué pidieron la preventiva y cuánto valdría la droga
Para fundamentar las medidas cautelares, los fiscales mencionaron la cantidad de estupefacientes secuestrados, el dinero cuya procedencia no estaría respaldada por actividades formales, las armas halladas y la pena en expectativa, que estimaron entre seis y 20 años de prisión. El juez resolvió los 180 días para los tres hombres y los 15 días para la mujer por la situación de salud invocada por su defensa.
El MPF calculó, sobre la base de estimaciones de la fuerza de seguridad, que la cocaína incautada tendría un valor superior a los $243 millones y el tusi, de más de $23 millones. También subrayó el secuestro de US$3500 a N. G. D. cuando fue interceptado en la Ruta 33 a su regreso de Buenos Aires.
El tusi, conocido como “cocaína rosa”, es una mezcla de sustancias psicoactivas de composición variable que puede incluir ketamina, MDMA y cafeína, entre otros componentes.