Los supermercados ya saben qué va a pasar con la economía y el dato que más preocupa no es la inflación

¿Qué están mirando los supermercados y las fábricas para decidir si contratan, compran o esperan? El INDEC reveló la respuesta que nadie quiere escuchar en el último trimestre del año.

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Los supermercados ya saben qué va a pasar con la economía y el dato que más preocupa no es la inflación
Los supermercados ya saben qué va a pasar con la economía y el dato que más preocupa no es la inflación

Los supermercados y las fábricas argentinas entran al último tramo del año con un diagnóstico incómodo: la demanda interna no despega y las empresas no esperan que lo haga en los próximos meses. Las dos encuestas de tendencia de negocios que el INDEC difundió este lunes muestran balances negativos en las variables clave de la actividad, con una mayoría de firmas que apuesta a mantener todo como está antes que a crecer.

El pronóstico llega después de meses de consumo en retroceso y una industria que volvió a caer con fuerza. En julio, el IPI manufacturero marcó una baja interanual de 4,9 por ciento y una contracción mensual desestacionalizada de 5 por ciento. El acumulado de los primeros siete meses del año quedó 2,6 por ciento por debajo del mismo período de 2025.

Qué dicen los supermercados sobre su presente

La encuesta del INDEC a supermercados y autoservicios mayoristas no deja margen a la duda. En agosto, apenas 7,9 por ciento de las empresas calificó su situación comercial como buena, 28,1 por ciento la consideró mala y 64 por ciento la ubicó como normal. El balance entre respuestas positivas y negativas quedó en -20,2 puntos. El indicador de confianza empresarial, que combina situación actual, expectativas y stocks, se ubicó en torno a cero.

Cuando las empresas identifican qué les impide crecer, el diagnóstico es contundente. El 59,6 por ciento señaló a la demanda como el factor limitante, frente al 62,6 por ciento que había dado esa respuesta tres meses antes. Muy atrás aparecen el costo laboral (20,2 por ciento) y el costo de financiamiento (6,7 por ciento). El problema del comercio minorista sigue siendo cuántos bienes pueden comprar los hogares.

La leve desaceleración de los precios no se tradujo hasta ahora en una recuperación sostenida del volumen consumido. Los propios empresarios consultados por el organismo estadístico colocan a la demanda como el principal obstáculo para ampliar sus negocios.

Estabilidad esperada, pero con pedidos y empleo en baja

El 74,2 por ciento de los supermercados y autoservicios mayoristas espera que la situación comercial no cambie en los próximos tres meses, mientras que 19,1 por ciento proyecta una mejora y 6,7 por ciento anticipa un empeoramiento. El balance es positivo, con 12,4 puntos, pero está explicado por una mayoría que espera estabilidad, no por una expansión generalizada.

La señal más problemática aparece en los pedidos a proveedores. Para el próximo trimestre, 15,7 por ciento de las empresas espera que el volumen disminuya, contra apenas 11,2 por ciento que prevé un aumento, mientras 73 por ciento calcula que no habrá cambios. El balance queda en -4,5 puntos.

En empleo, el 13,5 por ciento espera reducir su plantel durante septiembre-noviembre, mientras que solo 2,2 por ciento prevé aumentarlo. El 84,3 por ciento restante estima que no habrá modificaciones, con un balance de -11,2 puntos. Los aumentos de precios tampoco desaparecieron del escenario: 62,9 por ciento de los empresarios espera que sus precios promedio de venta suban en los próximos tres meses, 34,8 por ciento proyecta que no variarán y apenas 2,2 por ciento anticipa una reducción.

Según un relevamiento de Scentia publicado en agosto, el consumo masivo cayó 2,6 por ciento interanual en julio y acumuló siete meses consecutivos de retrocesos en 2026. Las ventas bajaron tanto en grandes supermercados como en autoservicios independientes, y el nivel general del consumo se ubicó muy por debajo del registrado en enero de 2023.

Los datos oficiales ya habían mostrado un deterioro en los primeros meses del año. En marzo, las ventas de supermercados a precios constantes cayeron 5,1 por ciento interanual y acumularon una baja de 3,1 por ciento en el primer trimestre. En abril, el retroceso interanual fue de 3,7 por ciento y el acumulado enero-abril quedó 3,3 por ciento abajo. La comparación con 2025 también resulta significativa: el año pasado había comenzado con una recuperación interanual de las ventas en supermercados, aunque hacia noviembre el índice ya registraba una caída de 2,8 por ciento interanual y los autoservicios mayoristas acumulaban una baja de 7,7 por ciento en los primeros once meses.

La industria, un escenario todavía más definido

El 19,7 por ciento de las empresas espera que el volumen de producción disminuya durante septiembre-noviembre, frente al 15,4 por ciento que anticipa un aumento. El 64,9 por ciento calcula que no habrá modificaciones. El balance entre respuestas positivas y negativas queda en -4,3 puntos.

La situación de los pedidos explica por qué la industria no proyecta una expansión. En agosto, 52,9 por ciento de las empresas consideró que su cartera de pedidos estaba por debajo de lo normal y solamente 2,2 por ciento la ubicó por encima de ese nivel. El balance de esta variable llegó a -50,7 puntos.

El principal límite identificado por las fábricas es todavía más contundente que en el comercio. El 53,6 por ciento señaló a la insuficiencia de la demanda interna como el factor más importante que restringe su capacidad para aumentar la producción. La competencia de productos importados aparece en segundo lugar, con 10,1 por ciento, seguida por la incertidumbre económica, con 6,7 por ciento. La apertura comercial se suma así como un problema adicional sobre una demanda doméstica ya debilitada, en un escenario donde las importaciones compiten con la producción local mientras el mercado interno no genera suficientes pedidos para sostener la utilización de las plantas.

La fotografía actual de la industria muestra esa combinación de menor demanda y capacidad disponible. En agosto, 30 por ciento de las empresas calificó como mala su situación empresarial, frente a 7,7 por ciento que la consideró buena. El balance fue de -22,4 puntos. La cartera de pedidos mostró un balance de -50,7 puntos y las exportaciones uno de -29,4 puntos. La utilización de la capacidad instalada en julio de 2026 se ubicó en 58,2 por ciento, por debajo del 58,4 por ciento registrado en julio del año anterior.

En materia laboral, el 16,5 por ciento espera reducir la cantidad de trabajadores en los próximos tres meses, frente al 3,7 por ciento que proyecta aumentarla. El 79,8 por ciento estima que no habrá modificaciones, con un balance de -12,8 puntos. Algo similar ocurre con las horas trabajadas: 17 por ciento de las industrias espera una reducción durante septiembre-noviembre, mientras que 5,8 por ciento proyecta un aumento y 77,2 por ciento no anticipa cambios. El balance también es negativo, en -11,2 puntos.

Las expectativas sobre la demanda interna son todavía más débiles. El 23,8 por ciento de las firmas espera que los pedidos provenientes del mercado local disminuyan durante el próximo trimestre, frente a 13,8 por ciento que prevé un aumento. El 62,4 por ciento espera estabilidad, con un balance de -10 puntos.

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