Los vecinos de La Merced pusieron plata de su bolsillo para cambiar la plaza: el detalle que nadie esperaba
Un grupo de vecinos de La Merced se cansó de esperar y empezó a arreglar la plaza con sus propias manos. Recaudaron fondos, pintaron, repararon juegos y ahora sumaron basureros. Pero hay un detalle que dejaron abierto para que todos controlen lo que hacen.
La plaza del barrio Virgen de Fátima, en La Merced, volvió a cambiar de cara. Un grupo de jóvenes, padres y abuelos que hace meses trabaja para recuperar el espacio verde concretó una nueva mejora: la colocación de basureros para mantener el lugar más limpio. Todo se financió con actividades, aportes y donaciones de los propios vecinos, sin depender de fondos externos.
La iniciativa no es nueva. El proyecto arrancó como una idea para rescatar un espacio común que estaba abandonado y hoy reúne a más de 20 personas comprometidas con mejorarlo. Con ventas, compras, aportes particulares y donaciones, el grupo logró reunir el dinero necesario para pagar los trabajos realizados.
Un libro de actas abierto a todos
Según contó Araceli Ferreyra, una de las integrantes del proyecto, la colaboración de los vecinos fue clave para alcanzar cada objetivo. Además, el grupo dejó a disposición el libro de actas para quienes quieran controlar en detalle las acciones realizadas.
“Es el esfuerzo de todos”, señalaron desde la organización, que destacó especialmente la participación de los vecinos para concretar cada paso.
La colocación de los basureros se suma a las tareas que ya venían haciendo: pintura y arreglos de los juegos, entre otras mejoras. El proyecto comenzó con una organización vecinal que involucró a más de 20 personas decididas a transformar el lugar de encuentro del barrio.
Los pedidos que siguen sin respuesta
Además de esta nueva mejora, los vecinos presentaron pedidos ante la Municipalidad vinculados a la instalación de más iluminación y la poda de una palmera ubicada en el sector. Hasta el momento, indicaron, no recibieron respuestas.
La plaza Virgen de Fátima se convirtió así en un ejemplo de organización barrial, donde los propios habitantes impulsan cambios a partir del trabajo conjunto. La iniciativa comenzó como una idea para recuperar un espacio común y continúa con nuevos objetivos para seguir mejorándolo.