Lundin Mining ya puso 207 millones de dólares en Vicuña y tiene fecha para arrancar la obra. Pero antes debe cerrar la definición que puede dejar el negocio en manos sanjuaninas.
La cuenta regresiva para Vicuña empezó a correr en serio. Lundin Mining elevó sus inversiones un 65% durante 2026 y, junto a su socio BHP, apura los números finos para que la primera etapa del megaproyecto de cobre empiece a construirse a mediados de diciembre.
La decisión de arrancar no salió de la nada: se apoya en el último informe oficial de la compañía, que confirma el salto de capital y da cuenta de tres respaldos institucionales que terminaron de destrabar el desarrollo en San Juan.
El acuerdo con la Provincia, primero en la lista
El primer pilar es el convenio económico firmado con el Gobierno sanjuanino. Ese entendimiento dejó fijadas las condiciones de regalías a largo plazo y creó un fideicomiso de infraestructura de 250 millones de dólares, de los cuales Lundin pone directamente 125 millones.
El acuerdo incluye además un beneficio clave para el arranque: cinco años de gracia antes de que el proyecto empiece a tributar.
Dos avales nacionales que cambiaron el escenario
A lo local se le sumaron dos espaldas nacionales determinantes. La primera llegó del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), que autorizó la construcción de la línea de alta tensión que conectará a Vicuña con el sistema eléctrico argentino.
La segunda fue la entrada del proyecto al RIGI bajo la categoría de "exportación estratégica de largo plazo". Ese encuadre le garantiza beneficios impositivos por 40 años, diez más que los que otorga el régimen común.
La plata que ya se puso
Con esas aprobaciones en mano, la empresa volcó un flujo fuerte de dinero orientado exclusivamente a ingeniería, diseño de instalaciones y planificación de la obra. Entre enero y septiembre de 2026 los desembolsos llegaron a 207 millones de dólares.
Solo en el tercer trimestre invirtió 81 millones, muy por encima de los 51 millones del mismo período de 2025. Y hay un dato que agranda la apuesta: esas cifras representan apenas la mitad de la inversión real, porque BHP aporta el otro 50% en partes iguales.
El impacto que ya se siente en San Juan
Con los números sobre la mesa y los inversores al tanto del reporte positivo, el efecto operativo empezó a notarse en la provincia. Las empresas aceleran licitaciones de peso en áreas vinculadas al transporte y a los servicios eléctricos.
La expectativa en el sector es que, al definirse esas contrataciones en las próximas semanas, las obras queden en manos de capitales y empresas sanjuaninas preparadas para abastecer a uno de los mayores proyectos cupríferos del mundo.