Macri y Kicillof: el saludo que desató la furia y el pedido clave que hizo el expresidente en Expoagro
Un saludo cordial entre dos figuras políticas opuestas en medio de la fiesta del agro desató una ola de críticas. Mientras tanto, el expresidente aprovechó el escenario para lanzar un pedido histórico al gobierno. ¿Qué dijo exactamente y por qué sus palabras resuenan con tanta fuerza en el sector?
En un encuentro que mezcló política, negocios y tensiones internas, el expresidente Mauricio Macri volvió a poner sobre la mesa una de sus banderas históricas durante la cena por los 20 años de Expoagro. Con un gesto de cortesía que luego generó revuelo, Macri compartió mesa principal con el gobernador Axel Kicillof y aprovechó el escenario para lanzar un contundente reclamo al sector agropecuario.
El evento reunió a lo más granado del campo argentino y también a figuras clave de la política. Kicillof acudió acompañado por una comitiva de ministros y funcionarios de la provincia de Buenos Aires, entre los que se encontraban Javier Rodríguez, Javier Alonso, Carlos Bianco, Augusto Costa y Juan Cuattromo.
Un saludo que no pasó desapercibido
Las cámaras captaron el momento en que el gobernador bonaerense y el expresidente se dieron la mano, intercambiando sonrisas y gestos de cortesía frente a empresarios y dirigentes del agro. Este breve intercambio, sin embargo, fue suficiente para encender las alarmas en un sector del espacio político.
La reacción de algunos referentes kirchneristas no se hizo esperar. Desde sus espacios, criticaron con dureza a Kicillof por haber saludado a quien consideran “el personaje que metió presa a Cristina Kirchner”, mostrando la profunda grieta que aún persiste.
El reclamo central: eliminar las retenciones
En su discurso, Mauricio Macri no eludió los temas espinosos. Dirigiéndose a los presentes, destacó al campo como el motor fundamental de la economía argentina y expresó un apoyo general al rumbo económico del gobierno nacional, aunque pidió mejoras en la implementación.
Su punto más fuerte fue, una vez más, el pedido de eliminar las retenciones a las exportaciones. Macri fue categórico al definirlas: “Uno soñaría con que lo antes posible no haya retenciones, que es un impuesto, ya lo hemos hablado, estúpido, que castiga al productor, al exportador, y que en ningún país del mundo existe. Generalmente, todos los países del mundo ponen subsidios”.
El expresidente también hizo un repaso por las negociaciones internacionales impulsadas durante su gestión, como el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, y advirtió sobre la creciente presión competitiva de otros países sudamericanos. “Creo que es un sector que merece que se le saque la pata de encima definitivamente”, insistió, reclamando medidas concretas para abrir nuevos mercados.
Infraestructura, semillas y competitividad
Macri extendió su análisis a otros desafíos estructurales. Sobre la modernización de la ley de semillas y una posible adhesión al tratado Upov-91, evitó opinar sobre el mecanismo específico pero respaldó cualquier cambio que impulse la competitividad. “Sí, todo lo que nos lleve a ser más competitivos hay que hacerlo”, afirmó, subrayando la necesidad de respetar estándares internacionales.
Otro eje de su discurso fue la crítica a la falta de inversión en infraestructura. “La infraestructura que hace falta sigue penando el campo: la falta de rutas, de trenes, de puertos”, señaló. Remarcó que mejorar la logística, incluyendo el desarrollo de la Hidrovía Paraná-Paraguay, es clave para reducir costos y favorecer las exportaciones. También alertó sobre los efectos del cambio climático, proponiendo que “la Argentina tiene que sacar agua de donde está sobrando y llevar agua donde falta riego”.
Al referirse a las dificultades que atraviesan algunas empresas del sector, Macri lo atribuyó a una combinación de factores. “Hoy claramente la Argentina sigue teniendo un sistema impositivo muy dañino para la producción”, sostuvo, sumando a este problema la falta de infraestructura y los elevados costos laborales.
Finalmente, respecto a las reformas en curso, el expresidente dijo esperar mejoras con el nuevo esquema y reclamó transparencia. Con crudeza, sentenció: “Todavía hay mucha gente que, en el desorden y en el abuso, les ha ido bien y se oponen a transparentar las reglas del juego para que, en una economía más libre, cada uno pueda encontrar su lugar”.