Madrugada de terror en el Bº Juan Díaz de Solís: una familia umbanda detenida por abusar de dos nenas
Una alerta desde Estados Unidos destapó una red de abuso infantil en Santiago del Estero. ¿Qué escondía la “casa del horror” umbanda?
Una pareja de santiagueños y su hijo adolescente fueron detenidos este martes a las 6, en plena lluvia, en el Bº Juan Díaz de Solís Ampliación. Son sospechosos de abusar sexualmente de dos nenas de 4 y 5 años, filmar los vejámenes y distribuir el material pornográfico.
Antes del amanecer, una veintena de policías copó la vivienda, coordinada por personal del Departamento Trata de Personas, junto a las fiscales Érika Leguizamón, Yésica Lucas y Vanina Aguilera. La tarea fue bautizada “Operación Silencio Cero-Infancia Segura en entornos digitales”, resultante de una investigación que demandó un año de instrucción.
¿Cómo comenzó la investigación?
Un organismo de Estados Unidos alertó a la Argentina sobre actividades vinculadas a contenidos de neto abuso sexual en la ciudad Capital. El e-mail guió a los investigadores a la casa de la familia compuesta por el docente de Educación Especial, Ricardo Daniel Pérez (58), su esposa Priscila Andrea Ruiz (51) y su hijo de 16 años, estudiante de 4º año del secundario.
Con órdenes de allanamiento, los investigadores trabajaron en la vivienda hasta las 13. El adolescente enfrentaría cargos por “Tenencia, producción, distribución de material de abuso sexual infantil” (Art. 128 1 y 2 del C.P) y “abuso sexual con acceso carnal” (Art. 119 1 y 2) en concurso real y corrupción de menores (Art. 125 1 2 C). Sobre los adultos pesan cargos por supuesta “Tenencia y tenencia con fines de distribución, producción, distribución de material de abuso sexual infantil” (Art. 128 del C.P y Art. 125 y 2 párrafo corrupción de menores).
El modus operandi
Trascendió que desde hace dos años la familia congregaba a amigos e hijos en reuniones infantiles umbandas. Mientras los padres participaban de ceremonias para adultos, el joven abusaba de las nenas. Los expertos individualizaron a dos niñas, cuyas familias ignoraban por completo lo que ocurría.
“Es la primera vez que una causa por pornografía infantil se rige desde un ataque sexual, producción y distribución del material”, subrayó un funcionario. “Todo corresponde a Santiago del Estero. Nadie podrá alegar que un video le llegó de otro celular”, graficó.
Los policías trabajaron con tecnología para identificar a los victimarios y a las víctimas. El celular propició una ubicación tentativa, a lo que siguió la ropa de las víctimas. Recién cuando aparecieron las certezas, las fiscales y Trata de Personas confirmaron el gran zarpazo.
El allanamiento y las pruebas
El grupo arribó con especialistas de la Dirección de Perfilación Criminal, un equipo interdisciplinario, Ministerio Pupilar, psicólogos y asistentes sociales. Fueron informadas ambas familias sobre los ataques a sus hijas: una reside en el Juan Díaz de Solís Ampliación y la otra en el Almirante Brown. Se secuestraron las ropas de las nenas para buscar ADN y acreditar que corresponden a las de los videos.
También fueron secuestrados celulares y otros dispositivos con contenido de alto voltaje sexual infantil. Durante las casi siete horas de allanamiento, los funcionarios elaboraron planimetrías y tomaron fotografías. “Dimos con la habitación donde las menores fueron abusadas y filmadas con celulares”, indicó un efectivo.
Todo generó perplejidad por el contrasentido entre vejámenes y un santuario umbanda. La Umbanda es una religión afrobrasileña que venera a fuerzas de la naturaleza, sincretizadas con santos católicos. Los principales orixás incluyen a Oxalá, Iemanjá, Ogum, Xangô y Oxóssi.
En los días venideros, las fiscales citarían a numerosos amigos umbandas para recrear cómo se desarrollaban los encuentros religiosos y las condiciones que derivaban en los abusos a las dos menores.