Malargüe se quedó con un torneo que nadie quería que termine: la cifra que lo explica
Malargüe se preparaba para un torneo más de futsal adaptado, pero terminó siendo el escenario de una marea de 140 futbolistas que no querían irse. Lo que dejó la séptima edición del FUT21, adentro y afuera de la cancha.
El Centro Polideportivo Malal Hue fue el escenario donde, durante un fin de semana, el futsal dejó de ser solo una competencia. La séptima edición del Torneo Nacional FUT21 reunió a catorce equipos y 140 futbolistas de distintas provincias, en un certamen para personas con síndrome de Down que volvió a poner en primer plano la inclusión y la igualdad de derechos.
El evento, que ya es un clásico en el calendario del deporte adaptado, se desarrolló con tribunas colmadas y delegaciones llegadas de varios puntos del país. Familias y espectadores acompañaron cada partido, en una muestra del crecimiento de una propuesta que busca que sus protagonistas compitan en igualdad de condiciones.
Un balance que va más allá de la tabla
Germán Laborda, organizador del certamen y referente de la Fundación Empate, dialogó con Sitio Andino y dejó en claro que el éxito no se mide solo por los resultados deportivos. "Siempre es un balance positivo, independiente de los resultados deportivos", afirmó, y remarcó que la presencia de 140 futbolistas consolidó un espacio que reúne a la comunidad con síndrome de Down para "competir, a ganar este espacio de visibilidad tan necesario para el deporte adaptado".
Para Laborda, "siempre que estemos congregados y compitiendo" el saldo es favorable. La consigna de la fundación resume el espíritu del torneo: "al empatar ganamos todos". En ese sentido, explicó que "estamos igualando los derechos que tenemos que tener como comunidad", con el deporte como herramienta para ampliar oportunidades y garantizar la accesibilidad.
El referente calificó la experiencia como "inclusión real" y subrayó que FUT21 cuenta con reglamentos, árbitros, estadios, transmisiones y medios oficiales que reconocen a sus participantes como protagonistas de una competencia deportiva. No se trata de escenarios "de prestados por lástima", sino de espacios que "vaya ganando territorio", remarcó, antes de anticipar que la próxima edición se realizará en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Voces que respaldan el crecimiento
Desde Malargüe, el director de Deportes, Juan Manuel Pardo, y Federico Espeche, técnico del equipo Pumas Andinos e integrante de Tenis Rompiendo Barreras, también valoraron el desarrollo del campeonato y el trabajo sostenido durante años para fortalecer el deporte adaptado en el departamento.
Uno de los testimonios más representativos fue el de Taiel Goldschmidt, jugador de Tirando Paredes, de Villa Crespo, Buenos Aires, quien además habló en nombre de los equipos durante el acto de cierre. En diálogo con Sitio Andino, calificó el torneo como "fue increíble" y destacó el crecimiento de su conjunto, que alcanzó por primera vez la final, frente a EDIR de Rosario.
"Hubo muchos sentimientos y emociones encontradas en todos los jugadores", agregó Taiel, al subrayar la importancia de compartir esta experiencia con "a tantos chicos con Síndrome de Down".
Los campeones y los premios individuales
En la categoría Campeonato, EDIR (Escuela de Deporte Inclusivo de Rosario) se consagró campeón y obtuvo la clasificación al torneo internacional previsto en Chile para noviembre. Tirando Paredes quedó como subcampeón. En Desarrollo, Toritos, de San Martín, Mendoza, se adjudicó el título y consiguió el ascenso.
Los reconocimientos individuales distinguieron a Franco Cottet, de Tirando Paredes, como mejor jugador y goleador; Diego Oyhamburu recibió el premio al mejor arquero, mientras que ANDAR FC, de Moreno, Buenos Aires, obtuvo el galardón Fair Play.