Malvinas: el revuelo interno que la amenaza de Trump y la ofensiva de Milei generaron en el Reino Unido
La amenaza de Trump y los anuncios de Milei encendieron alarmas en el Reino Unido. Por primera vez en años, el reclamo argentino divide a conservadores y laboristas, y hay un sector que ya empuja por una respuesta más dura.
La cuestión Malvinas volvió a instalarse en la agenda política británica. Según fuentes del Parlamento consultadas por TN, la amenaza de Donald Trump de cambiar su posición de neutralidad y los anuncios de Javier Milei generaron, por primera vez en años, tensiones y divisiones tanto en el Partido Conservador como en el oficialista Partido Laborista.
El detonante fue el despliegue de la bandera argentina por parte de los jugadores de la Selección tras la semifinal del Mundial, que puso el reclamo de soberanía en el centro de la escena mundial. Pero fueron las declaraciones del presidente estadounidense y la ofensiva del Gobierno argentino las que terminaron de remover las aguas en la interna del Reino Unido.
Conservadores, contra Burnham
Los tories apuntan directamente contra el primer ministro Andy Burnham, a quien acusan de mostrar una supuesta "debilidad" que habría animado a Trump a presionarlo con firmeza y a Milei a plantarse frente a las cámaras para anunciar sanciones a empresas británicas y reclamar la soberanía de las islas.
En ese contexto, el sector conservador empuja, de forma sofisticada, para aumentar la fortaleza militar del Reino Unido en las Malvinas. Históricamente, son los más duros frente al reclamo argentino, no solo bajo el principio de autodeterminación de los pueblos, sino también con un concepto que gana peso en el mundo actual: el poder de disuasión.
El antecedente de Chagos divide a los laboristas
El Partido Laborista tampoco escapa a las grietas internas. Hay quienes consideran que la devolución del archipiélago de Chagos a Mauricio, concretada en 2025, fue un error que podría sentar un precedente peligroso para la discusión por las Malvinas.
Aquella decisión se tomó bajo presión de Estados Unidos, que veía cómo su base militar compartida con el Reino Unido en la isla Diego García quedaba en medio de una disputa territorial. Washington empujó a Londres a acordar con Mauricio la devolución de la soberanía, pero con la condición de "alquilar" el control de esa isla estratégica.
Una posición que sigue siendo mayoritaria
Pese a las divisiones, hay una idea que atraviesa a todo el arco político británico: el Reino Unido no perderá las Malvinas. La mayoría del sector político cree que, aun con las presiones de Estados Unidos y lo que consideran un oportunismo electoral de Milei, no existe una posibilidad real de que Londres devuelva la soberanía, dado el contexto geopolítico y la posición estratégica de las islas.
Las diferencias que asoman dentro de los principales partidos no implican, por ahora, un cambio de fondo en la posición británica. La discusión pasa por cómo responder ante las nuevas presiones y qué grado de fortaleza mostrar frente al reclamo argentino.
Hay otra cuestión que sigue inamovible: la sociedad británica, en su conjunto, todavía no presta demasiada atención a lo que sucede con las Malvinas. Las preocupaciones económicas y migratorias concentran la agenda cotidiana en el Reino Unido.
Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, el tema Malvinas empieza a hacer mella en una política británica convulsionada por recambios constantes de primeros ministros y por choques internos entre los partidos históricos.
A ese escenario se suma el ascenso de Reform UK, un partido antisistema que ganó gobiernos locales en el interior del país y amenaza con consolidarse de cara a las próximas elecciones nacionales.
La combinación de las señales de Estados Unidos, la ofensiva de Milei y el renovado reclamo argentino logró introducir la cuestión Malvinas en una discusión interna que, durante años, se mantuvo prácticamente al margen de la agenda política británica.