Malvinas: la jugada argentina que Gran Bretaña ya intenta frenar en el exterior
La Cancillería consiguió que el tribunal de la ONU le ponga fecha a la disputa por el petróleo en Malvinas, pero el Reino Unido ya movió fichas en el exterior para complicar el terreno. Qué se juega la Argentina en esas dos jornadas de audiencias.
El reclamo argentino por la explotación de hidrocarburos en las aguas que rodean las Islas Malvinas ya tiene fecha para debatirse. El Tribunal Internacional del Derecho del Mar, organismo que depende de Naciones Unidas, fijó para el 10 y 11 de noviembre las audiencias en las que escuchará los argumentos de la delegación nacional contra las empresas que llevan adelante el proyecto Sea Lion.
La información surgió de un comunicado difundido por el propio tribunal en su sitio web. Allí se precisa que el caso se denomina formalmente "explotación de hidrocarburos en el océano Atlántico sudoccidental (Argentina contra Reino Unido)".
Quiénes están sentados en la mesa
Del lado argentino, la demanda apunta a dos compañías: Rockhopper, de origen británico, y Navitas, israelí, ambas integrantes del proyecto Sea Lion. El Reino Unido, por su parte, también presentará su descargo y defenderá la actividad como parte del "derecho a la autodeterminación" de los habitantes de las islas.
Las audiencias serán públicas y podrán seguirse en vivo por internet. La sede del tribunal está en Hamburgo, Alemania, y lo integran 21 jueces. El comunicado oficial lleva la firma del presidente del organismo, el juez Maurice K. Kamga.
El camino que recorrió el reclamo
La presentación argentina se concretó la semana pasada, cuando venció el plazo de dos semanas que la diplomacia nacional le había dado a Gran Bretaña para que detuviera la actividad petrolera en las aguas circundantes a las islas. El texto invoca el artículo 290, párrafo 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y pide la indicación de medidas provisionales.
El encargado de llevar adelante la embestida legal fue Mario Oyarzábal, diplomático de carrera con paso por Países Bajos y Naciones Unidas, que se desempeña como director de la consejería legal internacional.
La intención del Gobierno y de la Cancillería que conduce Pablo Quirno, según fuentes oficiales, es que el tribunal —creado en 1982 en el marco de la Convención de la ONU— se pronuncie sobre la pertinencia del reclamo argentino, sin entrar en el fondo del asunto: la soberanía de las islas, que la Argentina reclama cada año desde 1965 en el Comité de Descolonización de Naciones Unidas.
Dos lecturas enfrentadas
Londres sostiene que las actividades de hidrocarburos en el territorio están reguladas por la legislación británica de las Malvinas y que se desarrollan "en plena conformidad con el derecho internacional". Además, rechazó la postura nacional y le atribuyó la intención de "socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo con autogobierno".
La Argentina, en cambio, afirma que le asiste el derecho de presentarse ante un tribunal independiente para que este defina el asunto sin abordar la cuestión de fondo.
La contraofensiva británica
En paralelo a la presentación judicial, el gobierno del Reino Unido envió una solicitud a Interpol para que rechace eventuales pedidos argentinos de detención de personas vinculadas al proyecto Sea Lion. Según el diario británico The Guardian, Londres mandó una carta a la sede de Interpol en Lyon en la que argumenta que las solicitudes de "notificación roja" presentadas por la Argentina —entre ellas contra ciudadanos británicos— deben considerarse motivadas por razones políticas.
El mismo medio consignó que al gobierno británico le preocupa lo que diversas fuentes describieron como un intento de intimidar a personas y empresas para disuadirlas de operar en las Malvinas.
Desde la Cancillería, en tanto, dejaron trascender que la estrategia británica de "demonizar" a la Argentina y presentarla como "el malo de la película" es falaz. Y negaron que se hubiera presentado algún pedido de detención contra los ejecutivos de las empresas del proyecto Sea Lion.
Las advertencias que llegan desde la diplomacia
Diplomáticos con experiencia consultados advirtieron sobre posibles consecuencias negativas que el reclamo unilateral podría acarrear en la batalla por recuperar las islas por la vía diplomática. Señalaron que "Gran Bretaña aún tiene un peso importante en los organismos internacionales" y que cualquier mención del tribunal sobre la "autodeterminación" de los pobladores —que en un referéndum de 2013 decidieron formar parte del Reino Unido— podría impactar de lleno en el reclamo argentino de soberanía.
Pese a que el tribunal atendió la demanda de manera inmediata, se trata apenas del primer paso de un proceso cuyo fallo podría demorar largos meses, según precisaron fuentes diplomáticas.