Malvinas, petróleo y RIGI: el nuevo movimiento de Milei que incomoda a las petroleras
Más del 95% de los argentinos tiene presente la causa Malvinas, y el Gobierno acaba de dar un paso concreto: un decreto que condiciona el RIGI a las petroleras y pone a la Cancillería al frente de los controles. ¿Qué hay detrás del movimiento?
El Gobierno nacional volvió a poner a las Islas Malvinas en el centro de la escena, pero esta vez no se quedó en el discurso: endureció los controles sobre las empresas que explotan hidrocarburos en los espacios marítimos vinculados al archipiélago. La medida, oficializada mediante el Decreto 868/2026, designa a la Cancillería como autoridad de aplicación de la Ley 26.659 y mete al RIGI en el medio de la disputa por la soberanía.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el analista político de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, Facundo Londero, aseguró que el giro de Javier Milei no puede leerse solamente en clave electoral. Detrás aparecen el alineamiento con Estados Unidos, la pulseada entre Washington y Beijing, los intereses petroleros en el Atlántico Sur y el futuro de la Antártida.
Qué cambia con el Decreto 868/2026
La norma establece un procedimiento específico para investigar posibles actividades prohibidas en los espacios marítimos vinculados con Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Los organismos de la Administración Pública Nacional deberán informar a Cancillería, en un plazo de cinco días hábiles, cualquier hecho que pudiera configurar una infracción. Los presuntos infractores, en tanto, tendrán diez días hábiles para presentar su descargo y la autoridad deberá resolver dentro de otros diez días hábiles.
El decreto no crea nuevas sanciones, sino que fortalece y acelera el mecanismo para aplicar las que ya contempla la Ley 26.659. Entre ellas figuran inhabilitaciones de entre cinco y veinte años y, en determinados casos, la reversión de concesiones hidrocarburíferas.
Pero hay un punto que conecta directamente la cuestión Malvinas con la política económica de Milei: el RIGI. La nueva normativa incorpora controles para los proyectos que busquen acceder al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Los vehículos de proyecto deberán presentar una declaración jurada que acredite que ellos, sus accionistas y personas vinculadas no realizan ni realizarán actividades hidrocarburíferas alcanzadas por las prohibiciones de la ley. También se suma una declaración similar para quienes pretendan obtener permisos, concesiones, autorizaciones o habilitaciones hidrocarburíferas.
El Gobierno fundamentó la medida en la necesidad de evitar una contradicción: que el Estado sancione a empresas por operar sin autorización argentina y, al mismo tiempo, les otorgue beneficios tributarios, aduaneros, cambiarios y garantías de estabilidad a través del RIGI.
La lectura geopolítica de Londero
Para el analista, el comportamiento de Donald Trump frente al Reino Unido es una pieza clave para entender el nuevo escenario. Estados Unidos mantiene con Londres una relación histórica y estratégica de mucha mayor profundidad que la que tiene con Argentina. Reino Unido forma parte de la OTAN y es uno de los principales aliados y socios comerciales de Washington.
“Yo creo que considero más que Donald Trump no… Hacia Argentina lo tiene, obviamente, como un socio comercial, pero de menor nivel comparadamente con las relaciones que siempre ha llevado con Reino Unido”, explicó Londero. En ese contexto, consideró que Washington puede utilizar la cuestión Malvinas como una herramienta de presión diplomática sobre Londres.
El analista también vinculó el movimiento con la repercusión del último Mundial de Fútbol, que comparó con un “efecto mariposa”: lo que comenzó en el terreno deportivo terminó reforzando el nacionalismo y el patriotismo en la Argentina. “Esto de lo que sucedió en la semifinal del Mundial ha generado, digamos, una repercusión internacional, en la cual también a nivel nacional ha generado un mayor nivel de nacionalismo y patriotismo”, dijo.
La Antártida, el otro tablero
Londero advirtió que en 2048 se abrirá una instancia decisiva de revisión del sistema establecido por el Tratado Antártico. “En 2048 puede cambiar el pacto hacia una transición de exploración de recursos, de instalación ya de sociedad civil en el continente”, explicó. Argentina sostiene un reclamo territorial sobre una extensa superficie antártica, pero existen reclamos superpuestos de Chile y Reino Unido.
En ese escenario, la relación con Chile adquiere una importancia particular. La reunión de Milei con el presidente chileno, previa a la cadena nacional, fue interpretada por Londero como una pieza más dentro del nuevo mapa regional. “Yo creo que también ahí hay una mano de Estados Unidos hacia lo que está sucediendo”, afirmó.
Para el analista, el tablero recién comienza a moverse. “No se decide en dos o tres días en un discurso en una cadena presidencial, sino que es algo que se va dando y desenvolviendo a lo largo de semanas”, sostuvo. La advertencia es clara: el verdadero alcance de la nueva estrategia de Milei sobre Malvinas todavía no está definido.