Maná fundó algo en 1996 que hoy protege a miles de tortugas: nadie imagina dónde
Una banda de rock internacional creó una fundación en 1996 que hoy sigue funcionando: los números que maneja sorprenden y el detalle de dónde opera lo cambia todo.
La banda mexicana creó Selva Negra hace más de tres décadas y desde entonces sostiene programas de conservación que ya dieron resultados millonarios. Maná es una de las bandas de rock en español más importantes del planeta, pero su legado no se limita a los escenarios: desde 1996, sus integrantes impulsan una fundación ambiental que sigue funcionando y creciendo.
Se trata de Selva Negra, una organización creada el 26 de enero de 1996 por los miembros de la banda. El objetivo era materializar las iniciativas ecológicas que el grupo ya venía promoviendo y darles una estructura formal. Más de 30 años después, los músicos siguen al frente: Fher Olvera es el presidente, mientras que Alex González, Sergio Vallín, Juan y Ulises Calleros integran su consejo.
El proyecto que ya liberó millones de tortugas
Uno de los programas más importantes de Selva Negra se desarrolla en México, en conjunto con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). El trabajo se concentra en el Campamento Platanitos, ubicado en el municipio de Compostela, en el estado de Nayarit.
Allí, el equipo protege a las hembras durante la anidación, recolecta los nidos, cuida los huevos durante la incubación y libera a las crías al océano una vez que nacen. El lugar registra actualmente alrededor de 6.000 nidos por año. Según la fundación, ya liberaron más de 8 millones de crías de tortugas marinas.
Reforestación y vivero comunitario
Selva Negra no se limita a la fauna marina. La organización también trabaja en la restauración de bosques y ecosistemas degradados. De acuerdo con sus propios datos, desde su creación plantaron más de 800.000 árboles y produjeron otras 500.000 plantas en su vivero comunitario.
Ese vivero tiene capacidad para producir hasta 173.000 plantas, en especial de especies en peligro de extinción. Luego son trasladadas y utilizadas en distintos proyectos de reforestación del centro-occidente de México.
Además, la fundación trabaja en la conservación del corredor biológico Bosque La Primavera-Sierra de Ahuisculco, en Jalisco, donde desarrolla tareas de restauración, prevención de incendios, monitoreo de fauna y educación ambiental.
Así, lo que empezó como una iniciativa de cuatro músicos hace más de tres décadas se transformó en una estructura que protege especies, recupera bosques y trabaja junto a comunidades locales para concientizar sobre el cuidado del medioambiente.