Manda 2000 soldados a Haití, pero la pregunta que nadie responde es por qué sus técnicos estaban ahí
El Salvador manda más de 2000 soldados a Haití para rescatar a cuatro técnicos desaparecidos, pero los expertos reclaman lo que nadie explica: por qué esos técnicos estaban en una zona controlada por pandillas y quién comanda realmente el operativo.
El gobierno de El Salvador confirmó el miércoles el envío de más de 2000 efectivos a Haití con una misión declarada: rescatar a cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños desaparecidos tras una emboscada en las afueras de Puerto Príncipe. Sin embargo, el operativo, anunciado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, llega envuelto en preguntas que ni el presidente Nayib Bukele ni sus funcionarios respondieron: cuánto tiempo permanecerán las tropas, quién las comanda y qué atribuciones tendrán.
La desaparición de los cuatro técnicos se conoció poco más de una semana antes del anuncio. Viajaban en un vehículo emboscado en una zona bajo control de pandillas, en la periferia de la capital haitiana. Bukele ordenó entonces una operación de rescate y desde ese momento desplegó cientos de soldados en el país caribeño.
Un despliegue que supera a la misión de la ONU
El miércoles, la cancillería salvadoreña informó que Bukele mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, y que el plan es desplegar más de 2000 efectivos. La oficina de Fils-Aimé confirmó la llamada mediante un comunicado en el que ambos mandatarios “reafirmaron su compromiso de reforzar la coordinación bilateral y la cooperación operativa en el marco de la Fuerza de Represión de las Pandillas [la misión de seguridad respaldada por la ONU], en particular para apoyar las operaciones de rescate y responder a los desafíos de seguridad”.
Pero la misma oficina no aclaró de inmediato si esas nuevas fuerzas se integrarán a la misión multilateral o actuarán por separado. Esa ambigüedad es el corazón de las críticas.
Las dudas que los expertos no logran disipar
Romain Le Cour, jefe del Observatorio de Haití en Global Initiative Against Transnational Organized Crime, sostuvo que las reglas de enfrentamiento, la cadena de mando, los objetivos y la duración del despliegue “siguen siendo poco claros”. También puso en duda cómo se coordinarán las tropas salvadoreñas con la fuerza de supresión de pandillas, la policía haitiana y Vectus Global, la empresa de seguridad privada fundada por Erik Prince, exSEAL de la Marina estadounidense y fundador de Blackwater.
“¿Estamos presenciando otro modelo de despliegue, paralelo al marco multilateral? El papel de Estados Unidos, que apoyó y facilitó este despliegue, también merece escrutinio”, planteó Le Cour.
El experto advirtió además que la cantidad de efectivos salvadoreños en Haití superará al personal de la propia fuerza de supresión de pandillas, lo que abre interrogantes sobre el futuro de la misión respaldada por la ONU. “¿Qué significa eso para su autoridad, su coherencia y su futuro?”, se preguntó. Y agregó la que, a su juicio, es la incógnita más elemental: “la pregunta más básica sigue sin respuesta: ¿por qué había técnicos salvadoreños en un vecindario controlado por pandillas en primer lugar?”.
“Por las buenas o por las malas”
Bukele publicó el jueves en la red social X que “casi hemos terminado de desplegar” fuerzas y equipo en Haití, y que su único objetivo es traer de vuelta a los cuatro técnicos de aviación desaparecidos. “Esto no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión al país de Haití”, escribió. “No somos una gran potencia. No tenemos ningún interés ni en venir a dominar al pueblo haitiano, ni en poner las manos sobre las riquezas de Haití”, añadió.
Ese mismo jueves, en una conferencia de prensa junto a la líder peruana Keiko Fujimori en San Salvador, el mandatario endureció el tono: advirtió que sus militares rescatarán a los cuatro soldados “por las buenas” o “por las malas”. “En el camino los vamos a ir acabando”, agregó.
Antes había difundido un video en X con el embarque de militares, carros blindados y helicópteros. Según el sitio de seguimiento de vuelos Flightradar24, uno de los aviones utilizados, un Boeing 737-401 de la empresa privada ecuatoriana Aeroregional, registró varios desplazamientos entre Ecuador, El Salvador y Haití entre el 23 y el 27 de octubre. Las imágenes muestran al menos cuatro helicópteros y cuatro blindados negros subidos con grúas a un avión militar.
Bukele aseguró que la operación cuenta con “autorización de todos los niveles internacionales y nacionales”, pero no detalló las facultades de sus tropas. Tampoco respondió a una pregunta de la agencia AFP sobre el presupuesto destinado ni sobre qué países aportan apoyo técnico. Sí había afirmado previamente en X que El Salvador financia el 90% de la misión.
El costo humano en un país al borde del colapso
Mientras el despliegue avanza, la preocupación por los civiles crece. Médicos Sin Fronteras emitió el miércoles un comunicado en el que instó a “las autoridades y a todas las partes involucradas a proteger a los civiles y garantizar el acceso a los centros de salud para todos los heridos y enfermos, sin distinción”.
La organización informó que entre el 18 y el 26 de octubre atendió a 30 pacientes heridos por disparos o explosiones de drones, y que a algunos les llevó varias horas llegar a sus hospitales. “Las rutas y los puentes están bloqueados, y cualquier desplazamiento es sumamente arriesgado”, declaró Davina Hayles, jefa de misión de MSF en Haití. “En una capital donde el sistema de salud ha colapsado y muchos centros están cerrados, es esencial garantizar que haya acceso a centros de salud en funcionamiento como los nuestros”.
Según la ONU, más de 5700 personas murieron o resultaron heridas en Haití entre enero y mediados de septiembre. Entre las víctimas recientes figuran dos haitianos que trabajaban para el Consejo Noruego para los Refugiados. Esa entidad reclamó en un comunicado que todas las partes, incluidas las autoridades haitianas y la comunidad internacional, hagan “todo lo que esté a su alcance para proteger a los civiles, respetar el derecho internacional y evitar más violencia”. Y sentenció: “Ni la sociedad haitiana ni el mundo exterior pueden tolerar que civiles, incluidos trabajadores humanitarios, sean asesinados con impunidad”.
Elecciones cada vez más lejos
El operativo salvadoreño se produce en un contexto político frágil. Haití no celebra elecciones desde 2016 y su último presidente fue asesinado en 2021. Los sucesivos gobiernos de transición han postergado los comicios alegando inseguridad, mientras las bandas armadas amplían los territorios bajo su control.
Desde 2024 hay tropas extranjeras desplegadas en el marco de misiones de seguridad avaladas por la ONU, destinadas a ayudar a la policía haitiana a garantizar la seguridad en los barrios y allanar el camino a elecciones seguras y creíbles. En julio, el consejo electoral había fijado los comicios para el 13 de diciembre, pero a principios de este mes anunció una revisión del calendario sin precisar nuevos plazos. El miércoles, el nuevo cronograma quedó establecido: primera vuelta de las presidenciales y legislativas el 18 de julio de 2027, segunda vuelta y comicios locales el 4 de octubre.
Con ese horizonte, el despliegue de Bukele sigue sin respuestas claras sobre su alcance y sus límites, y los expertos advierten que la ambigüedad no es un detalle menor en un territorio donde cualquier error de coordinación puede costar vidas civiles.