Manejaba moto bajo la lluvia y el frío para repartir cartas en Paraná: la historia que se conoció en el Día del Cartero
Parecía un oficio solo para hombres, hasta que Beatriz Goró se subió a la moto y recorrió Paraná durante casi 20 años. En el Día del Cartero, contó cómo fueron esos días bajo la lluvia, el frío y el calor, y qué fue lo que más la marcó.
Beatriz Goró dedicó casi 20 años a recorrer las calles de Paraná entregando cartas, paquetes y documentos. Habría sido la primera mujer cartera de la ciudad y, en el Día del Cartero, contó ante Elonce cómo fue su trayectoria sobre la moto, sin importar el clima.
La historia de Goró comenzó después de una primera experiencia laboral repartiendo volantes. Un compañero le avisó que buscaban personal y ella se presentó para un puesto que, por entonces, estaba asociado a los hombres. La tomaron por un período de prueba de tres meses y su primer recorrido fue en la zona donde vivía.
“Me tomaron como prueba hasta que vieron que sí funcioné y me dijeron que podía seguir trabajando”, relató. Con el tiempo, su desempeño le permitió continuar formalmente en la empresa y recorrer distintos sectores de la capital entrerriana, lo que también le sirvió para conocer mejor la ciudad.
Tras casi dos décadas en la calle, pasó al área administrativa hasta jubilarse. “Le tuve bastante cariño porque me gustaba salir y repartir. A veces charlabas con la gente”, recordó.
“Se sorprendían porque era una cartera mujer”
La presencia de una mujer entregando la correspondencia generaba sorpresa entre los vecinos, pero también una respuesta positiva. Según explicó, algunas personas se sentían más seguras cuando ella llegaba a sus domicilios. “La gente se sorprendía porque era una cartera mujer, estaban contentos y se sentían un poquito más seguros. Eso me hacía bien”, afirmó.
Cada jornada la encontraba a bordo de su motocicleta, sin importar las condiciones meteorológicas. “Salía los días de lluvia, frío o calor. Le mandaba para adelante”, resumió sobre una tarea que exigía constancia y atención durante todos los recorridos.
Una dificultad real: los perros
Entre los mayores riesgos del recorrido aparecían los perros que custodiaban algunas viviendas. Goró contó que sufrió ataques y mordeduras mientras cumplía con sus entregas. En una oportunidad, una vecina debió auxiliarla después de que un animal la atacara y le provocara una crisis nerviosa.
“No es un mito, es una realidad. He tenido mordidas de perros”, señaló. Sin embargo, aclaró que esos episodios no la llevaron a abandonar el trabajo: “Eso no me hizo decir que no. Seguí trabajando, seguí adelante”.
Los cambios tecnológicos y el futuro del oficio
El oficio se transformó con la expansión del correo electrónico, los teléfonos celulares y las plataformas digitales. A la vez, el crecimiento de las compras por internet modificó el tipo de envíos y fortaleció la distribución de paquetes.
Goró consideró que esos cambios no hicieron desaparecer por completo la correspondencia tradicional. “De a poco fue cambiando, pero la carta no se ha perdido, sigue todavía estando. Hay carteros todavía en la calle y las dos cosas son útiles”, explicó. Para la trabajadora, la convivencia entre los nuevos sistemas de comunicación y la distribución postal permitió conservar puestos laborales. “Eso es lo más importante, que uno no pierda su fuente de trabajo”, remarcó.
También destacó la responsabilidad requerida para entregar documentos y otros elementos de importancia. “Hay que tener mucha responsabilidad para entregar las cosas, porque pueden ser documentos importantes y tienen que llegar a las manos de la persona”, sostuvo.
El afecto de sus compañeros y vecinos
Tras jubilarse, Goró mantuvo el contacto con parte del equipo con el que compartió sus años en la empresa. Un grupo de WhatsApp les permitió conservar el vínculo y organizar encuentros ocasionales. “Estoy feliz y contenta por el grupo de personas con el que estuve dentro de la empresa. Fueron muy buenos compañeros, tuve mucho apoyo”, expresó.
También continuó vinculada con algunos vecinos que la recordaban por sus recorridos. Para ella, ese reconocimiento estaba relacionado con la cercanía construida durante años y con la responsabilidad que implicaba llevar correspondencia a cada domicilio.
Aunque no se presentó un registro oficial que acreditara esa condición, la reconstrucción realizada para encontrarla indicó que habría sido la primera mujer cartera de Paraná. Goró recibió ese reconocimiento con orgullo y celebró la posibilidad de compartir por primera vez públicamente su historia.
Sobre el Día del Cartero en Argentina
El 14 de septiembre de 1771 marca el inicio de una tradición en la historia postal argentina. Ese día, Bruno Ramírez se convirtió en el primer cartero de Buenos Aires, comenzando un oficio que con el tiempo se transformaría en un servicio esencial para la comunicación en todo el país. La labor de Ramírez consistía en recorrer las calles de la ciudad entregando correspondencia, en una época en la que el correo era la única vía de comunicación entre personas y regiones distantes. Su tarea sentó las bases de lo que luego sería el Correo Argentino, institución que evolucionó con el crecimiento del país y la incorporación de nuevas tecnologías.
Por ello, cada 14 de septiembre se celebra el Día del Cartero, en reconocimiento a quienes sostienen la tarea de distribución postal y mantienen vivo un oficio que, pese a los cambios tecnológicos, sigue siendo símbolo de cercanía y servicio a la comunidad.