Manu Ginóbili jugó al pódel en Mendoza y sorprendió a todos en el club
Manu Ginóbili se dio el gusto de jugar al pódel en Mendoza, pero lo que realmente sorprendió fue con quiénes compartió la cancha. La publicación del complejo lo dejó en claro.
Emanuel Ginóbili, una de las máximas leyendas del básquet argentino y cuatro veces campeón de la NBA, estuvo de paso por Mendoza y se dio el gusto de jugar un partido de pódel en el Indoor Mendoza Pódel Center, ubicado sobre el lateral este del Acceso Sur, en Carrodilla.
El bahiense no jugó solo: compartió la cancha con dos exbasquetbolistas mendocinos, Pablo Aranda y Juan Capello, que coincidieron con él en el Club Mendoza de Regatas. Lejos del parquet que los consagró, esta vez la paleta fue la protagonista.
Un reencuentro con acento mendocino
La visita reunió a Ginóbili con dos referentes del básquet local en un ámbito completamente distinto al que marcó sus carreras. Aranda y Capello fueron parte de una etapa del básquet mendocino y ahora se reencontraron con la leyenda en una cancha de pódel.
La presencia del exjugador sorprendió a quienes estaban en el complejo y generó entusiasmo entre los amantes del deporte, que pudieron ver de cerca a una de las personalidades más destacadas del deporte nacional.
La publicación que lo confirmó
El propio complejo se encargó de dar a conocer la visita a través de sus redes sociales, con un mensaje cargado de entusiasmo y agradecimiento. "Hoy recibimos en nuestras canchas al GRAN @manuginobili y la emoción es total", expresaron desde Indoor Mendoza Pódel Center.
Además, destacaron la actitud del deportista con un mensaje especial: "¡Gracias Manu por elegirnos, por tu calidez y por tu generosidad!". Ginóbili también se fotografió con Santiago Totera y otros profesores del complejo.
De la gloria en la NBA a una visita distendida
Ginóbili construyó una carrera extraordinaria: cuatro títulos de la NBA junto a San Antonio Spurs y un papel fundamental en la histórica Generación Dorada de la selección argentina, que alcanzó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Su paso por Mendoza dejó una postal diferente de la leyenda del básquet: un partido de pódel, el reencuentro deportivo con referentes locales y la calidez de una visita que el complejo mendocino celebró públicamente.