Mapa mamográfico federal: qué revela sobre Santa Cruz y por qué no alcanza con la cantidad de equipos
La provincia aparece bien posicionada en cantidad de equipos por habitante, pero el informe advierte que la geografía y las condiciones reales de funcionamiento pueden cambiar por completo esa lectura.
El primer Mapa Mamográfico Federal de Argentina relevó 1.498 mamógrafos en funcionamiento en todo el país y dejó al descubierto diferencias profundas entre provincias. Para Santa Cruz, el informe trae una lectura doble: aparece bien posicionada en la relación entre equipos y población objetivo, pero la extensión territorial y las condiciones reales de funcionamiento complejizan el acceso.
El trabajo, elaborado por la Fundación Instituto Natura junto a Surcos Asociación Civil, buscó por primera vez reunir en un mismo registro dónde están los mamógrafos, en qué estado funcionan, qué tecnología usan, cómo se organizan los servicios y con qué recursos humanos cuentan. Hasta ahora no existía una radiografía unificada de estas características en el sistema sanitario argentino.
Santa Cruz, bien en números pero con una geografía que pesa
En el subsector público se relevaron 404 mamógrafos distribuidos en 375 establecimientos de 23 de las 24 provincias. Al momento del trabajo de campo, 328 estaban operativos. El informe utilizó como indicador la cantidad de equipos públicos en relación con las mujeres de 40 a 75 años con cobertura pública exclusiva, y allí Santa Cruz aparece junto a Chubut, La Rioja y Tierra del Fuego entre las provincias con mayor disponibilidad relativa.
El dato es positivo, pero el propio relevamiento advierte que no alcanza para medir el acceso real. Una provincia puede tener buena cantidad de equipos en relación con su población y, al mismo tiempo, presentar dificultades porque los servicios están alejados entre sí, funcionan pocos días u horarios o tienen limitaciones técnicas.
Ese punto es clave para Santa Cruz, donde las distancias entre localidades son parte de la rutina del sistema sanitario. Que exista un mamógrafo dentro del territorio provincial no significa que una mujer pueda llegar a él de manera cercana, rápida y sencilla.
La comparación entre provincias muestra por qué el análisis por población y el territorial deben hacerse en conjunto. Buenos Aires concentra 134 mamógrafos públicos en 122 establecimientos; Santa Fe tiene 33, Santiago del Estero 23, la Ciudad de Buenos Aires 21 y Entre Ríos 19. En el otro extremo, Chubut cuenta con siete, San Luis con seis, Catamarca con ocho y Tierra del Fuego con tres.
Santa Cruz se encuentra justamente en esa situación: su posición favorable en la relación entre mamógrafos y población objetivo convive con una baja densidad territorial de equipos. La pregunta, entonces, no es solo cuántos mamógrafos tiene la provincia, sino cuántos funcionan, dónde están, cuántas horas atienden, qué localidades cubren y qué ocurre cuando una mujer necesita trasladarse para hacerse el estudio.
Un tercio de los equipos públicos tiene limitaciones
El relevamiento nacional encontró una diferencia importante entre los equipos registrados y la capacidad efectiva de atención. De los 404 mamógrafos públicos, 328 estaban operativos, 90 reportaron desperfectos técnicos y 46 estaban fuera de servicio. En términos generales, uno de cada tres equipos del subsector público presenta algún tipo de limitación operativa.
Los horarios también juegan un papel determinante. De los equipos públicos relevados, 241 funcionan cinco días hábiles por semana, pero 35 lo hacen solamente tres días, 24 dos días, 12 un día y 21 menos de un día semanal. Además, el 42% de los equipos funciona menos de seis horas por día.
La consecuencia es directa: la cantidad de equipos instalados no equivale automáticamente a la cantidad de turnos que el sistema puede ofrecer. En una provincia extensa como Santa Cruz, una agenda limitada puede tener todavía más impacto cuando se combina con la necesidad de trasladarse desde localidades alejadas.
También hay dificultades con el personal. 33 establecimientos declararon no contar con personal técnico para operar el mamógrafo. Entre los centros que sí tienen técnicos, alrededor de 159 servicios cuentan con personal con dedicación exclusiva, mientras que 183 tienen trabajadores que alternan las tareas del mamógrafo con otras actividades del área de imágenes. En total, el 49% del personal técnico trabaja bajo un esquema de polifuncionalidad.
La infraestructura tecnológica y el mantenimiento son otros puntos críticos. El 26% de los mamógrafos públicos fue incorporado entre 2020 y 2024, pero todavía hay equipos instalados durante las décadas de 1980 y 1990 y otros de comienzos de los 2000. En cuanto a la tecnología, el 47% de los equipos trabaja con digitalización indirecta (CR), el 39,4% utiliza digitalización directa (DR) y el 12,1% es analógico.
El mantenimiento es otro problema: el 46% de las instituciones informó que realiza mantenimiento solamente cuando el equipo se rompe, mientras que 138 establecimientos cumplen controles anuales. El 45% de los centros no cuenta con un contrato de servicio vigente. La combinación de fallas, mantenimiento reactivo y ausencia de contratos puede generar períodos de inactividad que terminan afectando la posibilidad de conseguir turnos.
Turnos, seguimiento y el desafío de completar el circuito
El mapa federal también muestra que el acceso a una mamografía empieza antes de entrar a una sala de diagnóstico. En el 77% de los establecimientos públicos, los turnos se otorgan directamente en el propio centro de salud. El canal presencial sigue siendo la vía dominante, y solo una proporción reducida ofrece acceso exclusivo por internet. Esto puede ser una barrera adicional para mujeres que viven lejos de los centros de atención, trabajan con horarios rígidos o tienen responsabilidades de cuidado.
El relevamiento encontró además una diferencia entre la capacidad teórica de los equipos y su producción. Entre los establecimientos que informaron su actividad mensual, más de la mitad realiza menos de 100 mamografías por mes. Al mismo tiempo, la mayoría declara tener pocos o ningún turno ocioso. El problema no necesariamente es que no exista demanda, sino que la oferta disponible puede estar condicionada desde el inicio por los horarios, el personal, la organización del servicio o las fallas técnicas.
La planificación de la prevención también presenta dificultades. El 76% de los establecimientos declara tener población a cargo, pero solamente el 32% informa tener identificada la cantidad de mujeres que deberían realizarse mamografías periódicas. Sin ese dato, es más difícil saber cuántas mujeres deberían ser convocadas, qué porcentaje accede al estudio y en qué sectores hay mayores dificultades para completar los controles.
La digitalización es parte de ese desafío. El 66% de los centros públicos cuenta con historia clínica informatizada, y la mitad está incorporada al SITAM, el Sistema de Información de Tamizaje. Aunque son avances, el informe detectó problemas de interoperabilidad, carga de imágenes y seguimiento. El recorrido de una paciente puede fragmentarse: hacerse el estudio en un establecimiento, recibir el resultado en otro y necesitar luego nuevos estudios o una derivación.
El sector privado concentra la mayor cantidad de equipos
De los 1.498 mamógrafos identificados en funcionamiento en Argentina, 1.094 corresponden al subsector de obras sociales y privado, mientras que 404 forman parte de la red pública. Sin embargo, el informe advierte que no existe un registro público consolidado del subsector privado que permita conocer con precisión la localización, disponibilidad efectiva y aporte de esos equipos al tamizaje.
El estudio incorporó además una dimensión institucional: 20 de las 24 provincias adhirieron a las leyes nacionales vinculadas con el cáncer de mama, y 18 cuentan con programas creados por ley o decreto. Entre las provincias con mayor jerarquía institucional aparecen Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones, Neuquén y Santa Fe.
Por qué el mapa es importante para Santa Cruz
El principal aporte del relevamiento para Santa Cruz es que permite evitar una lectura simplificada. Si solo se observa la relación entre mamógrafos y población objetivo, la provincia aparece en una situación favorable. Pero si se incorporan las variables de distancia, distribución territorial, horarios, funcionamiento, personal, tecnología, mantenimiento, turnos y seguimiento, la fotografía se vuelve mucho más compleja.
El relevamiento nacional identificó además que Argentina registra aproximadamente 20.750 nuevos casos de cáncer de mama por año, una cifra que representa cerca del 30% de todos los tumores en mujeres. En ese contexto, el mapa funciona como una herramienta para detectar dónde están las capacidades disponibles y cuáles son los obstáculos que impiden utilizarlas plenamente.
La particularidad de Santa Cruz queda así marcada por una combinación de factores: una relación favorable de mamógrafos respecto de su población objetivo, pero una distribución territorial que puede dificultar el acceso efectivo.