Máquinas trabajan contra reloj en el río Luján: 700 metros que buscan evitar un desborde
El río Luján venía complicando a los vecinos de Ayacucho cada vez que llovía. Ahora, 700 metros de cauce están siendo intervenidos con un plan que incluye voladuras controladas y defensas de 2,5 metros. ¿Alcanzará para frenar la próxima crecida?
San Luis Agua avanza con un operativo preventivo sobre el río Luján, en Ayacucho: profundizan el cauce y levantan defensas de 2,5 metros para que el agua no se salga de su cause cuando lleguen las lluvias.
La maquinaria vial no se detiene en inmediaciones de la localidad de Luján, en el departamento Ayacucho. Allí, las cuadrillas de San Luis Agua ejecutan tareas de reencauzamiento y rectificación del río, con dos frentes claros: ahondar el lecho y consolidar los taludes de las márgenes.
El resultado de esas maniobras son defensas que alcanzan los 2,5 metros de altura, pensadas para poner a resguardo a las zonas pobladas cercanas. La intervención abarca 700 metros del cauce.
Una obra preventiva, no de emergencia
El objetivo declarado es ampliar la capacidad del río para soportar un mayor caudal y, con eso, evitar desbordes. No se trata de una reacción ante una crecida en curso, sino de trabajos que se ejecutan de manera anticipada.
La tarea avanza de forma paulatina y precisa. El motivo: el sistema hídrico tiene, en su mayoría, rocas de gran tamaño en el cauce, lo que obliga a la maquinaria a moverse con cuidado.
De dónde viene el agua que preocupa
Durante las temporadas de lluvia, el río Luján recibe aportes de dos fuentes principales. Por un lado, el dique Luján, cuando eroga a través de su vertedero o de su válvula reguladora. Por el otro, el arroyo Las Higueritas, que baja con grandes volúmenes desde las sierras.
Ese cóctel es el que históricamente eleva el riesgo de que el agua se salga de su cauce y afecte a los vecinos.
Dron y planificación para los próximos tramos
El equipo técnico de San Luis Agua no trabaja a ciegas. Antes de intervenir, realizó inspecciones previas y un relevamiento aerofotogramétrico con un dron.
Con esa información, planifica la intervención en nuevos tramos de la cuenca. La meta es garantizar un escurrimiento óptimo cuando el río vuelva a crecer.
