Mar del Plata: La joven que saltó de un Uber en movimiento con su bebé en brazos y el misterio que aún la persigue
Una joven y su bebé de un año vivieron una pesadilla en un viaje de Uber por Mar del Plata. ¿Qué sintió en ese auto que la llevó a tomar la desesperada decisión de saltar con el niño en brazos? El impactante relato y la sospecha que quedó flotando en el aire.
Una joven madre de Mar del Plata protagonizó una escena de terror al arrojarse de un auto de Uber con su hijo de un año, tras sufrir síntomas repentinos y aterradores durante el viaje. La desesperada decisión de saltar con el niño en brazos fue su única salida ante un pánico indescriptible. El conductor, según su relato, no se detuvo a ayudarla.
El hecho ocurrió el pasado 24 de marzo, alrededor de las 16:20, en la ciudad balnearia. La mujer había solicitado el vehículo para dirigirse a la casa de su madre a buscar un pedido, un trayecto habitual que se transformó en minutos en una pesadilla.
El recorrido comenzó con normalidad por la avenida Rivadavia, pero la situación dio un vuelco abrupto. La joven comenzó a sentir sensaciones extrañas y alarmantes en su cuerpo, que la llevaron a tomar una medida extrema.
¿Qué sintió en ese viaje?
“Se me empezaron a dormir las manos, los pies, las piernas y me dolía la garganta”, detalló la mujer en un video que compartió en sus redes sociales, replicado por el portal 0223. La confusión y el miedo se apoderaron de ella en cuestión de segundos.
En su relato, manifiesta una inquietante duda sobre el origen de esos síntomas: “No sé si fue algo que toqué o si el chofer tiró algo, porque lo único que vi fue que hizo un movimiento como si se agachara”. Esta sospecha fue el detonante de su instinto de supervivencia.
El salto desesperado en una esquina clave
Con su cuerpo fallándole y el pánico en aumento, vio una única oportunidad. Cuando el conductor redujo la velocidad para cruzar una avenida, tomó la decisión más drástica. Abrió la puerta y saltó del automóvil en movimiento, sosteniendo firmemente a su bebé.
“No le iba a decir ‘disculpe, me siento mal o frene’, porque no sabía si iba a acelerar”, explicó sobre los pensamientos que cruzaron por su mente en esos segundos críticos. Logró caer de pie en la esquina de Rivadavia y Francia, donde corrió pidiendo auxilio.
El conductor, según su testimonio, no reaccionó como se esperaría. “Dejó la puerta abierta y se fue. No bajó ni puso balizas”, afirmó la joven, lo que aumentó su sensación de vulnerabilidad y abandono en plena vía pública.
El auxilio inesperado en un feriado desierto
Al ser feriado, las calles estaban notablemente vacías, lo que profundizó su desesperación inicial. Sin embargo, su llamado de ayuda fue escuchado por vecinos del área que salieron a asistirla de inmediato.
“Yo estaba en un estado de shock terrible. Los vecinos quisieron sacarme a mi bebé para poder ayudarme porque me estaba desmayando en medio de la calle”, recordó con emoción. Agradeció profundamente a estas personas y también pidió disculpas “por el susto” que les dio.
Rápidamente, pudo contactar a su madre y a su pareja, quien llegó al lugar de inmediato. A pesar del susto, tanto ella como el niño resultaron físicamente ilesos del impacto de la caída, aunque con secuelas emocionales evidentes.
Las preguntas sin respuesta y la investigación
En las horas posteriores al incidente, la joven se sumió en la confusión, tratando de buscar una explicación médica a lo sucedido. Descartó que fuera un ataque de pánico o ansiedad, condiciones que afirma haber experimentado antes de forma diferente.
“Mi bebé y yo salimos totalmente pálidos, amarillos, y con parte de la cara roja”, describió, un detalle físico que alimenta sus dudas sobre la naturaleza del evento. El aspecto que ambos presentaban después del hecho no coincidía con un cuadro de ansiedad común.
Al realizar la denuncia en la comisaría, las autoridades le plantearon una hipótesis: “seguramente le quería robar el celular o la billetera”. No obstante, ella mantiene su versión sobre los extraños síntomas físicos y el movimiento sospechoso del conductor, sin poder determinar si fue una sustancia en el aire o algo que tocó lo que la afectó.
La mujer, usuaria de la aplicación desde hace años, cerró su relato con una advertencia y una reflexión escalofriante: “Uso la aplicación hace años y nunca me había pasado nada. Si bien una escucha historias de otras chicas, nunca creés que te puede llegar a pasar a vos”.