Marcar *#06# antes del robo: el código de 15 dígitos que la mitad de los salteños no reporta
Un código de 15 dígitos puede definir si un celular robado vuelve a manos de su dueño. El problema: la mitad de los salteños que denuncian no lo tiene a mano. La policía explicó cómo conseguirlo en segundos.
La Policía de Salta ya recibió alrededor de 900 denuncias por robo de celulares en lo que va de 2026, y recuperó entre 90 y 95 de esos equipos. El dato surge del proyecto “Celulares a sus dueños”, que el comisario inspector Mateo Yurato, jefe de la División de Investigación del Centro Oeste, detalló a El Tribuno. A la cifra oficial hay que sumarle un porcentaje que no llega a las comisarías: según la fuerza, cerca del 15% de los damnificados no presenta la denuncia.
El programa nació como prueba piloto el año pasado y hoy se replica en otras jurisdicciones de la provincia. Su objetivo es recuperar los teléfonos sustraídos y devolverlos a sus dueños, pero en el camino también busca algo menos tangible: que la gente vuelva a confiar en la denuncia.
De Bourg a toda la provincia: cómo creció el proyecto
Yurato puso en marcha la iniciativa cuando trabajaba en el Grupo Investigativo de Gran Bourg. Allí el equipo analizó las denuncias por sustracción de teléfonos y buscó herramientas nuevas para mejorar los resultados.
“Empezó como una idea de hacerlo en pequeña escala, pero viendo los buenos resultados, ya lo apliqué con mucha más fuerza y mucho más impulso”, contó el comisario.
La metodología se fue afinando con el tiempo y se extendió a otras dependencias. La Regional Nº 4 de Tartagal, por ejemplo, adoptó un procedimiento similar bajo el nombre “Reencuentro Digital”. Según Yurato, el trabajo exige personal capacitado y un método sistemático para analizar cada caso y avanzar en la recuperación.
El recorrido de un celular robado, paso a paso
Identificar el aparato es solo el comienzo. Todo arranca con el análisis de la denuncia, el entrecruzamiento de información y la consulta de datos a las empresas de telefonía. Con eso, los investigadores reconstruyen la trazabilidad del equipo: el camino que hizo desde que se lo sustrajeron a su dueño hasta llegar a quien lo tiene ahora.
Cuando se identifica al último poseedor, salen a la calle las tareas de campo para establecer en qué circunstancias obtuvo el dispositivo y proceder a su recuperación. Yurato subrayó que cada caso requiere un análisis particular y que los resultados dependen del trabajo coordinado del personal de investigación.
El IMEI: el dato que la mitad de los denunciantes no aporta
Hay un número que puede inclinar la balanza: el IMEI, el código internacional de 15 dígitos que identifica a cada equipo móvil. Permite rastrear el recorrido del dispositivo y es clave para las tareas investigativas. Sin embargo, el comisario advirtió que solo la mitad de las personas que denuncian lo aporta.
Para obtenerlo hay varias vías:
— Marcar *#06# en el teléfono y leer el código en pantalla.
— Revisar la caja original del equipo, donde suele estar impreso.
— Buscarlo en los ajustes del teléfono.
— Verificar si figura en la cuenta de Google asociada, según el dispositivo y la información registrada.
La recomendación es anotarlo antes de sufrir un robo o una pérdida. Así, al momento de denunciar, la víctima puede entregar un dato que facilita el trabajo de los investigadores.
Nueve centenares de denuncias y casi un centenar de equipos recuperados
En las jurisdicciones que dependen de Yurato se registraron alrededor de 900 celulares sustraídos durante 2026, de los cuales se recuperaron entre 90 y 95. El área abarca las comisarías Segunda, Lola Mora, Santa Lucía y Quinta, esta última en San Martín.
El funcionario calificó los resultados como positivos, aunque aclaró que el proyecto sigue en etapa de mejora permanente, con nuevas estrategias para aumentar la cantidad de dispositivos recuperados.
“De cada celular recuperado nosotros aprendemos algo”, afirmó, y explicó que cada investigación permite perfeccionar la metodología.
Descuidistas, pungas y motochorros: las modalidades más frecuentes
Los investigadores identificaron tres grandes formas de robo. Cerca del 30% de los casos corresponde a los descuidistas, que aprovechan un instante de distracción para llevarse un teléfono que está al alcance de la mano. Suelen actuar en la zona céntrica, sobre todo en locales comerciales, oficinas y bares, donde alguien deja el celular sobre la mesa o se aleja un momento de sus pertenencias.
Otro 30% son los pungas, que operan en boliches y colectivos, donde la concentración de personas les permite sustraer dispositivos sin que el dueño lo note de inmediato. El resto de los casos se reparte entre arrebatos y motochorros, modalidades que se dan principalmente en el macrocentro y que pueden incluir el uso de la fuerza contra las víctimas.
Devolver el teléfono y frenar el mercado ilegal
Más allá de recuperar equipos, el proyecto apunta a fortalecer la confianza de quienes se acercan a una dependencia policial a denunciar.
“Devolverle el celular también significa devolverle la confianza a la gente”, sostuvo Yurato, que remarcó la importancia de que las víctimas encuentren una respuesta.
El otro objetivo es desalentar la compra de teléfonos de procedencia ilegal. El comisario advirtió sobre la circulación de dispositivos por internet y recomendó verificar su origen antes de cerrar una operación. En ese sentido, aconsejó pedir documentación que respalde la compra y comprobar que el equipo no tenga impedimentos ni denuncias vinculadas con su procedencia.
Dónde se centraliza la investigación
La base operativa del proyecto está en la Comisaría Segunda, donde se concentra el análisis de la información. Desde allí se distribuyen las tareas de campo entre las dependencias, incluida la oficina de Lola Mora.
Yurato destacó el acompañamiento de la Fiscalía Penal Nº 5, a cargo de Federico Jovanovich, y de Julio Cervantes, quienes respaldaron la iniciativa desde sus primeras etapas y dieron el aval para su desarrollo. El proyecto es supervisado por el director general de Investigaciones, comisario general Oscar Ricardo Chocobar.