Marcó dos goles en 95 minutos y ahora Madelón tiene un dilema para el domingo
Madelón venía inclinándose por Estigarribia para acompañar a Tarragona, pero los números de Ramírez cambiaron el panorama: dos goles en apenas 95 minutos. La decisión, ahora, queda en manos del técnico.
La vuelta de Cristian Tarragona tras cumplir la fecha de suspensión le devuelve a Unión su goleador para recibir a Independiente, pero abre un interrogante que Leonardo Madelón deberá resolver: quién lo acompaña en el ataque.
El candidato natural, por continuidad, es Marcelo Estigarribia. Sin embargo, su rendimiento no termina de convencer y su lugar en el once inicial genera dudas. Del otro lado de la balanza aparece Eric Ramírez, que con pocos minutos demostró estar en un momento muy superior.
¿Qué dicen los números?
Ramírez, exHuracán, disputó siete partidos, todos ingresando desde el banco. En apenas 95 minutos en cancha marcó dos goles, con un promedio de un tanto cada 47,5 minutos.
Su estreno en la red fue en la goleada 4-1 a Sarmiento. El segundo llegó ante Talleres, cuando entró a los 15 minutos del segundo tiempo y convirtió el gol que le dio a Unión la chance de descontar.
Más allá de la efectividad, cuando le tocó entrar aportó movilidad y actitud para presionar la salida de los rivales, algo que el equipo necesitó y no siempre encontró.
El contraste con Estigarribia
Estigarribia suma ocho partidos, cinco como titular y tres ingresando en los segundos tiempos, con 494 minutos en total. No marcó goles y estuvo ausente en la primera fecha contra Platense.
La sensación es que casi siempre está lejos del área y aporta poco en ataque. Nadie discute su entrega ni su sacrificio, pero en rendimiento la balanza parece inclinarse hacia Ramírez.
La ausencia de Tarragona ante Talleres fue determinante en la derrota, y aunque Unión marcó por intermedio de Ramírez, la falta del goleador hizo mella en el ataque del Tate.
Ahora la palabra la tiene Leonardo Madelón: sostener la continuidad de Estigarribia o darle por primera vez la titularidad a Ramírez, el hombre que pide pista a fuerza de goles.