Más de 1000 mujeres por fin de semana: el torneo que les abrió la cancha a las rosarinas

Si sos mujer y te gusta el fútbol, en Rosario hay un torneo que te está esperando: más de 1000 jugadoras, 11 divisiones y un espacio pensado de mujeres para mujeres. ¿Cómo hizo una organización amateur para convertirse en un fenómeno?

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Más de 1000 mujeres por fin de semana: el torneo que les abrió la cancha a las rosarinas
Más de 1000 mujeres por fin de semana: el torneo que les abrió la cancha a las rosarinas

En Rosario, el fútbol femenino amateur vive un momento único. Mientras los torneos oficiales crecen, hay una organización que silenciosamente se convirtió en un fenómeno: Copa Queens, que reúne cada fin de semana a más de 1000 mujeres que juegan al fútbol cinco en tres sedes de la ciudad.

Lo que empezó como un espacio para quienes no tenían lugar en el fútbol, hoy es una estructura con 11 divisiones, partidos los sábados y lunes, y un lema claro: “de mujeres para mujeres”.

Un punto de partida que se convirtió en semillero

Mailén Lista Fernández, hoy entrenadora del primer equipo de ADIUR que compite en la Asociación Rosarina y en la Copa Santa Fe, recuerda que durante años los torneos amateurs fueron la única puerta de entrada para las mujeres. “Muchas arrancamos ahí: en el Viva las chicas, Fem Futbol y Copa Queens, los que mejores organizaciones tuvieron y se sostuvieron en el tiempo”, cuenta.

Para ella, esos torneos eran un refugio. “Solo éramos mujeres jugando a la pelota, sin que nos juzguen por jugar al fútbol, ni nos digan esto no es para ustedes, ni nos griten barbaridades como más abiertamente pasa ahora”, explica. Y agrega: “Estábamos con nuestras amigas jugando con mucha libertad”.

De 8 equipos a más de 1000 jugadoras

Copa Queens nació en 2018 como parte de la marca LOYAL, en su momento la liga de fútbol 5 masculino más grande de Argentina. Después de la pandemia, empezó a caminar sola. Arrancaron con 8 equipos, dos categorías de cuatro. Hoy, más de una década después, son 11 divisiones y los torneos se juegan los sábados y los lunes en El Óvalo (Hipódromo de Rosario), Pichincha Point (Brown 3135) y Olimpicus (Tucumán 3140).

Micaela Chambrone, organizadora de Copa Queens, explica: “Entendí que debía fomentar la actividad, y lo hicimos a través de crear un espacio único para toda mujer que ya jugaba o deseaba animarse a jugar”.

El proceso no fue improvisado. Se estudió, se investigó y se llevó adelante con un objetivo claro: que se sumen equipos. La organización fue clave. “Si querías participar, acá tenías que competir”, dice Chambrone. Aunque los torneos son amateurs, la competencia es seria: los equipos se preparan con hambre de triunfo, no solo para jugar sino para ganar la Copa.

“Fue todo un proceso que duró años y que puedo resumir en que nos hemos tenido que convertir en un semillero de equipos para luego crecer como organización”, resume la referente.

“La mujer tiene que estar en la toma de decisiones”

En Copa Queens el lema es “de mujeres para mujeres”. Si bien reconocen que hay compañeros varones que “son increíbles y que aman al fútbol femenino”, la organización sostiene que la mujer debe ocupar los espacios de decisión.

“Sostenemos que la mujer tiene que estar en la toma de decisiones para que las cosas cambien”, afirma Chambrone. Y así lo llevan a la práctica: el arbitraje, la fotografía, la atención médica y la coordinación están en manos de mujeres.

Un ecosistema que va más allá de la cancha

En Copa Queens pueden participar mujeres de 18 a 55 años, y también menores con autorización de sus tutores. Hay lugar para jugadoras, ex jugadoras y para quienes nunca patearon una pelota.

“Hay que darle lugar a esas chicas que nacieron con una pelota y que compartan cancha con aquellas que quizá no”, dice Micaela. “Hoy una mujer puede no estar jugando a la pelota, pero mañana quiere y al otro día está jugando en un torneo de Copa Queens”, agrega.

Ese crecimiento no se quedó en lo deportivo. “Se creó un ecosistema deportivo, futbolero y social y también se convirtió en una oportunidad de negocio: se fueron creando escuelas, profes, entrenadoras”, cuenta Chambrone. La competitividad es el motor: “Las chicas quieren mejorar para alzar la Copa”.

El fenómeno abrió puertas laborales: “Las jugadoras entrenan para ganar y que haya crecido el fútbol femenino abrió otras fuentes de trabajo. El mercado creció y muchas otras personas encontraron ahí una oportunidad de desarrollo, laboral, profesional”.

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