Más de 1.200 chicos llenaron los gimnasios: el balance de las colonias de invierno que sorprende
¿Qué pasó en las colonias de invierno de Río Gallegos? Más de 1.200 chicos y un dato que pocos esperaban sobre la crisis.
1.200 niños de entre 5 y 12 años participaron de las colonias de invierno en Río Gallegos. La secretaria de Deportes, Silvina Juárez, destacó el éxito del programa que se desarrolló en los siete gimnasios municipales.
Un cierre a pura emoción
El gimnasio Juan Bautista Rocha fue el escenario del cierre. “Estaba lleno y no entraba una persona más”, contó Juárez en diálogo con Tiempo FM. “Eso demuestra que los vecinos acompañan y confían en las políticas deportivas del Municipio”, agregó.
Dos semanas a todo deporte
Las colonias arrancaron el 13 de julio, junto con el receso escolar, y se extendieron por dos semanas. Se organizaron en dos turnos: de 13 a 16 y de 17 a 20, para ampliar los cupos. La propuesta, que ya lleva tres años, es gratuita y busca dar una alternativa a las familias que no pueden viajar en vacaciones.
Además de las actividades deportivas y recreativas, los chicos recibieron alimentación y acompañamiento de los equipos municipales. “Es fundamental que los niños estén jugando y haciendo deporte en lugar de estar en la calle o frente a una pantalla”, remarcó Juárez.
Viaje a la Cuenca Carbonífera: el premio para los más grandes
Por tercer año consecutivo, 200 chicos de 11 y 12 años viajaron a la Cuenca Carbonífera. En la primera semana fueron los de cuatro gimnasios, y luego los de los otros tres. Juárez adelantó que los jóvenes pueden seguir como monitores después de las colonias.
Primera colonia para adultos mayores
La novedad de este año fue la colonia para adultos mayores, con unos 100 inscriptos. Alrededor de 70 viajaron a la Cuenca Carbonífera y visitaron Valdelén, la Escuela Minera, Río Turbio y Mina 1. “Muchos no conocían esos lugares, pese a estar a solo 300 kilómetros”, señaló Juárez. “Buscamos que les quede un recuerdo gratificante”, dijo.
La crisis también se siente en los gimnasios
Juárez advirtió que la situación económica cambió el perfil de los asistentes. Ahora llegan familias que antes pagaban un club o una pileta, pero ya no pueden. “Hay chicos que juegan al fútbol sin zapatillas o con pantalones cortos porque no tienen ropa de invierno”, contó.
Algunos niños llegan sin haber comido nada en todo el día. Por eso, en mayo armaron una olla popular y en los gimnasios ofrecen té, leche, pan y tortas fritas. “Sabemos que no resuelve el problema de fondo, pero es un aporte”, afirmó Juárez.