Más de 1.350 productores denunciaron daños por las heladas: la cifra que preocupa en San Juan
Más de 1.350 productores denunciaron daños por las heladas en San Juan y ya hay 18.500 hectáreas en la mira. La cifra que podría cambiarlo todo para el campo sanjuanino.
Las heladas dejaron al descubierto la fragilidad de la producción agrícola sanjuanina y la urgencia de respuestas estatales más ágiles. Más de 1.350 productores presentaron denuncias por daños que abarcan unas 18.500 hectáreas, según informó el Gobierno provincial al vencer el plazo para reportar pérdidas.
De ese total, los equipos técnicos ya relevaron cerca de 9.000 hectáreas, aunque las inspecciones continúan para completar el diagnóstico. La magnitud del fenómeno podría derivar en la declaración de emergencia agropecuaria para todo San Juan, no solo para los departamentos más golpeados como Sarmiento, 25 de Mayo y Caucete.
Los cultivos más golpeados
Vitivinicultura, olivicultura y horticultura figuran entre las actividades más afectadas. Son producciones que demandan años de trabajo e inversiones constantes, y una helada intensa puede arruinar una cosecha completa, con secuelas económicas que se extienden mucho más allá del evento climático.
Por eso, una vez finalizado el relevamiento, se espera agilizar las gestiones ante la Nación para formalizar la emergencia y habilitar las herramientas de asistencia. La ayuda que llega tarde pierde eficacia.
Una normativa que quedó vieja
La emergencia actual también expone la necesidad de actualizar la legislación vigente, concebida hace décadas para una realidad productiva y administrativa distinta. El Gobierno provincial analiza una iniciativa para modificarla, con el objetivo de establecer procedimientos más rápidos.
La posibilidad de verificar daños con celeridad y declarar la emergencia primero en los sectores o departamentos afectados, para luego ampliarla si el relevamiento lo indica, evitaría demoras innecesarias. Los productores necesitan previsibilidad y respuestas que acompañen sus tiempos, no los plazos de la burocracia.
Las heladas ya marcaron el terreno. Ahora la respuesta estatal deberá estar a la altura del problema: una legislación moderna y eficaz no evitará los golpes del clima, pero puede impedir que sus consecuencias económicas sean aún más difíciles de sobrellevar.