Más de 200 sismos en dos meses: la pregunta que inquieta a los científicos en los Valles Calchaquíes
¿Qué está provocando más de 200 sismos en solo dos meses alrededor del volcán Galán? Los científicos tienen tres hipótesis, pero ninguna respuesta definitiva. Lo que encontraron a 30 km de profundidad es la pista más fuerte.
Un enjambre sísmico sin precedentes sacude los Valles Calchaquíes: más de 200 movimientos en menos de dos meses, todos alrededor del volcán Galán, encendieron las alarmas de la comunidad científica. La cifra contrasta con los 750 sismos acumulados en los ocho años anteriores, según informó El Tribuno.
El fenómeno, que se concentra en el entorno del volcán Galán —ubicado en Catamarca pero con estructura que se extiende al límite con Salta—, es monitoreado de cerca por especialistas del GFZ de Alemania, el INPRES, el CONICET y la Universidad Nacional de Salta, quienes evalúan instalar una red temporal de estaciones sísmicas para entender qué está pasando bajo tierra.
La actividad se distribuye en distintos puntos de los Valles Calchaquíes: Tacuil, Pucará, Colomé, Molinos y áreas al oeste de Cafayate. La concentración de epicentros en la zona de influencia del Galán es lo que desvela a los investigadores.
¿Qué está causando los sismos?
El Dr. Benjamín Heit, geólogo salteño radicado en Alemania que trabaja en el Centro de Investigaciones en Geociencias (GFZ) de Potsdam, dialogó con El Tribuno y explicó que determinar el origen de esta concentración es el gran desafío científico.
"En geología, estos fenómenos son conocidos como procesos volcanotectónicos, donde la actividad tectónica y la dinámica asociada a un sistema magmático de un volcán pueden encontrarse relacionadas. Distinguir entre ambas causas requiere información precisa sobre la profundidad, distribución y características de cada sismo", señaló Heit.
Las hipótesis son tres: actividad tectónica pura, procesos del sistema volcánico, o una combinación de ambos. El Galán, una caldera gigante formada hace poco más de dos millones de años tras una erupción colosal, conserva manifestaciones termales y una compleja estructura magmática en profundidad. Estudios realizados entre 2000 y 2015 identificaron una estructura asociada al sistema magmático que coincide con la profundidad de muchos de los sismos actuales, aunque Heit aclara que todavía no se puede afirmar que sean de origen magmático.
El aumento de la sismicidad está comprobado, pero para determinar su origen se necesita más información. De ahí la propuesta de instalar una red temporal de estaciones alrededor del Galán, con la participación del INPRES, el CONICET, la UNSa y grupos especializados. Actualmente, una de las fuentes clave es la estación de monitoreo de San Antonio de los Cobres, operada en conjunto por el GFZ y el INPRES.
El Galán, un gigante dormido pero activo
El volcán Galán es una de las estructuras geológicas más importantes de la Puna Austral. Su caldera, de unos 50 km de extensión norte-sur y 24 km de este a oeste, se formó sobre una red de fallas tectónicas que aún condicionan la circulación de fluidos en la zona. Aunque la gran erupción fue hace millones de años, el sistema no está inactivo: en su entorno persisten aguas termales, emisiones de dióxido de carbono y una importante anomalía térmica.
"Los sectores conocidos como La Colcha, Aguas Calientes y Piscinas Burbujeantes presentan aguas termales, emisiones gaseosas y otras manifestaciones que evidencian la existencia de un sistema hidrotermal activo", detallan los expertos.
A 30 km de profundidad, estudios geofísicos identificaron el Southern Puna Magma Body, un gran cuerpo magmático parcialmente fundido que alimenta el sistema hidrotermal. Pero Heit aclara que la presencia del Galán no significa que los Valles Calchaquíes tengan origen volcánico. La región está atravesada por fallas capaces de generar sismos por sí solas, como el sistema de fallas de las Cumbres Calchaquíes, con actividad neotectónica que ha modelado el relieve.
La clave está en la profundidad: los sismos profundos, cercanos a los 180 km, se vinculan a la subducción de la placa de Nazca; los someros, alrededor de los 12 km, pueden deberse al movimiento de fallas locales. Un terremoto superficial puede causar efectos significativos aunque su epicentro esté lejos de los centros volcánicos.
Antecedentes y la importancia del monitoreo
No es la primera vez que un aumento espontáneo de sismicidad en zonas volcánicas se disipa sin dejar rastro. Heit recordó casos como la región de Eifel, en Alemania, o la isla griega de Santorini, donde enjambres similares alarmaron a los científicos y luego desaparecieron sin efectos superficiales. Por eso, el monitoreo constante es fundamental.
En la actualidad, el INPRES —con el equipo liderado por la Dra. Agostina Venerdini— realiza un seguimiento de estos movimientos. Pero sostener una red adecuada requiere recursos. Heit subraya que el fortalecimiento presupuestario del INPRES y la cooperación con universidades y organismos científicos serán determinantes para comprender qué ocurre bajo uno de los sectores geológicamente más singulares de los Andes.
El Galán es la expresión superficial de un sistema profundo que aún conserva energía térmica y moviliza fluidos, en una región donde las fuerzas tectónicas siguen modificando el territorio. Entender esa interacción es clave para anticipar escenarios sísmicos en los Valles Calchaquíes.