Más de 30 jugadores ciegos juegan en Malargüe, pero la frase que dejó el presidente de FADEC lo explica todo
David Peralta llegó a Malargüe para el Torneo Nacional de Tenis para Deportistas Ciegos y habló con SITIO ANDINO. En una de sus frases resumió por qué el deporte cambia vidas, y no habló de medallas.
Malargüe se convirtió otra vez en sede de un torneo nacional. Se trata del Torneo Nacional de Tenis para Deportistas Ciegos, que reúne a más de 30 jugadores y que se disputa con actividades repartidas en dos espacios de la ciudad cuyana.
La organización está a cargo de Tenis Rompiendo Fronteras, y la competencia incluye a deportistas de las ramas femenina y masculina. Los escenarios elegidos son el Centro Deportivo Malal Hue y el gimnasio cubierto de la Escuela Teniente General Rufino Ortega.
Con esta cita, Malargüe vuelve a ubicarse en el mapa del deporte inclusivo a nivel país y ratifica que el deporte es también una herramienta de autonomía y de inclusión social.
Una visita con peso propio
Entre las autoridades que se hicieron presentes en el torneo está David Peralta, presidente de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (FADEC). Su recorrido deportivo es amplio: pasó por el fútbol, la equitación, el montañismo y el kayak, integró Los Murciélagos y fue medallista paralímpico en Río 2016. Además, tuvo un paso por la política como concejal en Comandante Piedrabuena, Santa Cruz.
En diálogo con SITIO ANDINO, Peralta puso el acento en lo que la actividad física genera más allá de la competencia, en la necesidad de reforzar la equidad deportiva y en el rol del Estado para sostener políticas que amplíen el acceso a estas prácticas.
"Entendemos que el deporte es una herramienta fundamental, inigualable, con una potencia para el cambio de vida en las personas", subrayó el titular de FADEC.
Lo que pasa fuera de la cancha
Para Peralta, el efecto del deporte excede los resultados y las canchas. Según explicó, favorece "la independencia y que llevas a lo cotidiano, con millones de casos de personas que encuentran un motivo de vida, desarrollo familiar, redignificación".
La continuidad de este tipo de propuestas, plantearon desde la organización, muestra que la inclusión no se sostiene solo con discursos: requiere generar oportunidades concretas para que las personas con discapacidad puedan competir, desarrollar sus capacidades y ocupar los espacios deportivos en igualdad de condiciones.
Su reflexión final resume el desafío que atraviesa al deporte inclusivo: "el deporte a los chicos convencionales los saca de la calle, y a las personas con discapacidad las saca de sus casas".