Más de 4.000 piscicultores de Misiones, con nuevas reglas obligatorias: qué les exigen ahora
¿Qué requisitos de bioseguridad tendrán que cumplir sí o sí los productores de peces y cuánto tiempo tienen para adecuarse?
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) oficializó nuevas exigencias obligatorias de bioseguridad y Buenas Prácticas Acuícolas para todos los establecimientos comerciales que producen peces de consumo. La medida, publicada este miércoles en el Boletín Oficial mediante la Resolución 793/2026, impacta de lleno en Misiones, la provincia con mayor cantidad de piscicultores del país.
La normativa alcanza tanto a los criaderos en tierra como a los que operan en cuerpos de agua continentales o marítimos. En Misiones, el alcance es significativo: la provincia tiene más de 4.000 unidades productivas vinculadas a la actividad, aunque no todas tienen la misma escala ni nivel de comercialización. Un relevamiento difundido este año ubicó a la provincia como la jurisdicción con más productores acuícolas del país y la tercera en volumen producido.
Qué tendrán que cumplir los productores
Entre los requisitos centrales, los establecimientos deberán estar inscriptos en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA) y contar con un Técnico Acuícola acreditado por el organismo nacional. Además, deberán sumar controles de ingreso de personas y vehículos, barreras sanitarias, procedimientos de limpieza y desinfección, separación de áreas productivas y sistemas para evitar la contaminación cruzada.
La nueva normativa también impone un seguimiento más estricto de la calidad del agua. Los productores tendrán que analizar periódicamente las aguas de cultivo, y los efluentes no podrán descargarse directamente en cursos naturales sin un tratamiento previo que evite la propagación de agentes patógenos.
Otra exigencia es la inspección visual diaria de los peces, con control de parámetros como oxígeno disuelto, temperatura y pH del agua, y registro de signos de enfermedad, lesiones o comportamientos anormales. La mortalidad deberá recolectarse a diario y disponerse mediante sistemas seguros como compostaje, ensilado, incineración o enterramiento bajo condiciones específicas.
Manuales y registros obligatorios
Los establecimientos deberán elaborar un Manual de Bioseguridad y Buenas Prácticas Acuícolas, que establezca los procedimientos de prevención, limpieza, desinfección, manejo sanitario y bienestar animal. También tendrán que contar con un Manual de Contingencia para responder ante episodios de alta mortalidad o sospechas de enfermedades de notificación obligatoria.
La resolución exige mantener registros documentales de las medidas de bioseguridad, movimientos de animales, controles sanitarios, accesos y otros procedimientos, en formato digital o impreso. Para el traslado de peces o material reproductivo será obligatorio el Documento de Tránsito Electrónico (DT-e) y garantizar condiciones adecuadas de temperatura, oxigenación y hermeticidad durante el transporte.
Noventa días para presentar un diagnóstico
Uno de los puntos centrales es el esquema de adecuación. Los titulares de establecimientos alcanzados tendrán 90 días corridos desde la entrada en vigencia de la normativa para presentar ante SENASA un informe sobre su nivel de cumplimiento. Ese documento funcionará como un autodiagnóstico, especificando qué requisitos ya se cumplen y cuáles quedan pendientes.
Quienes acrediten todas las exigencias pasarán a ser considerados “establecimientos ictícolas con condiciones mínimas de bioseguridad y BPA”. En cambio, los que presenten un cumplimiento parcial deberán elaborar un Plan de Adecuación, con las mejoras necesarias y los plazos previstos. Ese proceso no podrá extenderse más de 24 meses.
Un sector que viene creciendo en Misiones
La nueva regulación llega en un momento de expansión de la piscicultura provincial. Según informó PRIMERA EDICIÓN, Misiones concentra más de 4.000 piscicultores, aunque alrededor de 1.200 productores reportaron producción y comercialización durante 2025. La provincia representó aproximadamente el 6,85% de la producción acuícola nacional.
La producción misionera se basa principalmente en especies como pacú, carpas, surubí, tilapia, dorado, sábalo y boga, con predominio de pequeñas y medianas unidades familiares. El sector también mostró avances en comercialización e infraestructura: en diciembre pasado, Misiones concretó la primera exportación argentina de dorado y surubí de cultivo, con un envío de nueve toneladas hacia Brasil certificado por SENASA. Durante este año, además, se habilitó en Apóstoles una nueva sala de faena para mejorar las condiciones sanitarias y facilitar la comercialización del pescado de pequeños productores de la zona.
La propia resolución nacional señala que las nuevas exigencias buscan reducir riesgos sanitarios, evitar la propagación de enfermedades y mejorar las condiciones para acceder a mercados internacionales, aunque reconoce la heterogeneidad de los productores y por eso establece una adecuación gradual.