Más de la mitad de los estudiantes del último año de secundaria superan un umbral crítico de faltas
Los números revelan una tendencia alarmante que supera el 50% en un grupo clave de estudiantes. ¿Qué está pasando realmente en las aulas y por qué tantos jóvenes deciden no asistir?
El ausentismo escolar en el nivel secundario se agravó significativamente, con más del 51% de los alumnos del último año acumulando 15 o más inasistencias hasta octubre de 2024. Este dato, que representa un aumento respecto al 44% registrado en 2022, surge de los cuestionarios complementarios de las Pruebas Aprender 2024 y preocupa a especialistas por lo que revela sobre la experiencia educativa actual.
Según un nuevo informe de Argentinos por la Educación, basado en autorreportes de los propios estudiantes, el porcentaje de alumnos que declaran superar ese umbral de inasistencias aumentó en todas las provincias del país. En la Argentina no existen datos públicos consolidados de todas las jurisdicciones sobre las inasistencias, lo que dificulta un seguimiento preciso a nivel nacional.
¿Qué muestran los números a nivel país?
La evaluación Aprender 2024 incorporó por primera vez la opción de 30 faltas o más. A nivel nacional, el 10% de los alumnos de secundaria reconoció entrar dentro de esa categoría de alto ausentismo. Un 20% dijo tener entre 20 y 29 inasistencias, mientras que un 21% reportó entre 15 y 19 faltas.
En el otro extremo, un 34% de los estudiantes declaró tener entre 5 y 14 inasistencias, un 13% menos de cinco, y solo el 2% cero faltas. Estos datos contrastan con los registrados en 2022, cuando el 44% de los alumnos del último año de secundaria había acumulado 15 o más inasistencias.
¿Existen sistemas de registro más precisos?
Un informe del Ministerio de Capital Humano, publicado en noviembre del año pasado, utilizó registros administrativos del Sistema de Gestión Escolar (SGE) para realizar el primer análisis en la Argentina que emplea registros nominales diarios —falta por falta, alumno por alumno— en lugar de encuestas de percepción como las de Aprender.
Este sistema, que permite cargar diariamente las asistencias de los estudiantes, fue adoptado por nueve jurisdicciones del país. Se espera que este año sea utilizado por once, mientras que las trece restantes cuentan con sistemas de gestión educativa propios.
¿Qué dicen los especialistas sobre este fenómeno?
“El ausentismo es apenas la parte visible de una combinación de cuestiones tales como la pérdida de valoración social de la escuela, el quiebre en la alianza familias-escuelas y la flexibilización constante de los regímenes académicos”, señaló Bruno Videla, docente de nivel secundario y coautor del informe de Argentinos por la Educación.
Videla agregó: “En este contexto, el ausentismo estudiantil aparece en la superficie como la punta del iceberg, dejando todas estas otras cuestiones –que en parte son sus causas– ocultas debajo”. El docente también opinó que “declarar la obligatoriedad sin que nadie deba pagar un costo por incumplir dicha obligación trae como consecuencia que esta se transforme en una simple declaración de intenciones”.
¿Cómo varía el problema entre provincias?
El informe, elaborado también por Martín Nistal y Eugenia Orlicki, muestra una amplia dispersión entre jurisdicciones. Las provincias que tienen una mayor proporción de alumnos que declaran tener 15 o más inasistencias son Buenos Aires (66%), CABA (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%).
En el otro extremo se encuentran Santiago del Estero, San Juan y Jujuy (30%), San Juan (29%) y Santiago del Estero (28%). La ley establece que son necesarios 180 días de clase, pero las provincias acordaron en el Consejo Federal de Educación (CFE) 190 efectivos.
Este año, apenas tres provincias alcanzarán, según planificaron en sus calendarios, el objetivo: Santiago del Estero (192 días), San Luis (191) y Mendoza (190).
¿Por qué faltan los estudiantes?
El principal motivo para faltar, según declaran los alumnos, son problemas de salud, mencionados por el 62%. En segundo lugar, aparece “no tenía ganas de ir a la escuela” con el 39%, seguido por “problemas de acceso a la escuela”.
“La relevancia del ‘no tenía ganas de ir’ no es anecdótica, sino que expresa un problema de sentido que conecta con la experiencia escolar y evidencia que está en juego la capacidad del sistema para articular bienestar, sostener pertenencia y construir condiciones efectivas para aprender”, marcó Sandra Ziegler, investigadora de Flacso Argentina.
Viviana Postay, especialista en gestión educativa y formadora de docentes, coincidió: “El alto nivel de ausentismo estudiantil es un síntoma y no el problema en sí mismo. El estudiante se aleja de la escuela –o concurre de forma intermitente– porque los bordes de lo institucional se han vuelto difusos”.
¿Qué iniciativas buscan abordar esta problemática?
El informe sobre ausentismo estudiantil es el primero de una nueva campaña que lanza Argentinos por la Educación, bajo el #ArgentinaALaEscuela, para visibilizar la pérdida de días y de horas reales de clase como un problema estructural que impacta directamente en el aprendizaje.
En la Argentina se pierde en promedio un mes de clases al año por múltiples razones: ausentismo estudiantil y docente, cuestiones climáticas, problemas de infraestructura y paros. La nueva iniciativa busca también remarcar la necesidad de fortalecer los sistemas de información nacionales y provinciales.
Hace tres años que la Colación por la Educación, un grupo conformado por docentes, especialistas, padres y organizaciones sociales, releva los días efectivos de clase en base a reportes de referentes voluntarios de las provincias. Actualmente, tampoco es posible saber cuántos días de clase se pierden por problemas climáticos o de infraestructura en las escuelas.
¿Qué perspectivas tienen los investigadores?
“Resultan destacables dos aspectos que deberán ser profundizados”, apuntó Romina De Luca, investigadora del Conicet y docente. “Por un lado, la incidencia –en el crecimiento del ausentismo– de los cambios en los regímenes académicos de la escuela secundaria y el impacto de los nuevos períodos de intensificación del aprendizaje”.
De Luca agregó: “Por otro, observar cómo el ausentismo expresa elementos asociados con la segregación educativa: en el sector estatal, los principales motivos de ausentismo se encuentran en problemas de acceso a las escuelas, de salud de algún familiar, trabajo, tareas de cuidado o en la necesidad de brindar ayuda en el hogar”.
La investigadora concluyó que ambos aspectos, “sumados al compromiso de contar con más y mejores datos, podrían contribuir al diseño y la planificación de políticas públicas”.