Mateo tiene 4 años y autismo severo: su mamá reveló qué necesita para que deje de vivir entre cuatro paredes
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Mateo tiene 4 años y autismo severo: su mamá reveló qué necesita para que deje de vivir entre cuatro paredes

Joselyn lleva años peleando por un lugar estable para su hijo de 4 años con autismo severo: los alquileres temporales y la incomprensión de los vecinos le complican cada día. La búsqueda que inició tiene una condición concreta y un detalle que lo cambia todo.

Joselyn Chaparro es la mamá de Mateo, un nene de 4 años diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA) grado 3. A Canal 13 San Juan le contó cómo es el día a día y cuál es el pedido que hoy le cambia la vida a la familia: un lugar estable donde su hijo pueda crecer sin sobresaltos.

El camino empezó a los dos años y diez meses, cuando llegó el diagnóstico. Antes había sido un nacimiento complicado, en marzo de 2021: el pequeño necesitó reanimación y asistencia respiratoria. Desde entonces, la hiperactividad, las dificultades con el lenguaje y las desregulaciones profundas marcaron su rutina.

Joselyn es una de las madres referentes de la Asociación de Autismo San Juan y conoce bien lo que implica sostener un tratamiento de estas características, muchas veces sin los recursos ni el acompañamiento necesarios.

El tratamiento y los avances que le cambiaron el día a día

Durante mucho tiempo, la vida de Mateo transcurrió puertas adentro. El Hospital Notti de Mendoza y los profesionales del Centro Terapéutico Aurora Pérez fueron los que acompañaron a la familia en el ajuste del esquema médico. Con biperideno lograron atenuar los efectos secundarios que generaban los primeros fármacos.

Después apareció la equinoterapia, casi como un hallazgo. El movimiento de los caballos le dio al nene un espacio de calma y le abrió una puerta para conectarse con el entorno, algo que hasta ese momento parecía lejano.

Por qué la casa propia se volvió una necesidad urgente

El objetivo central de Joselyn hoy es conseguir una vivienda adecuada y estable. Las crisis de llanto o los episodios de desbordamiento, propios de la condición de Mateo, chocan una y otra vez con la incomprensión de los vecinos y con las limitaciones que imponen los alquileres temporales.

La meta concreta es acceder a un terreno o a un inmueble con patio cerrado. Allí podría instalar columpios, sumar animales de compañía y dejar que su hijo juegue sin el peso de las miradas ajenas.

Después de meses de aislamiento, la familia intenta reconstruir una rutina compartida entre parques, pelotas de fútbol y tardes al aire libre. Para que ese proceso se consolide falta lo más básico: un lugar seguro donde la infancia de Mateo transcurra con dignidad y resguardo.

Cómo ayudar

Quienes quieran acompañar a la familia y colaborar con los costos del tratamiento y con la búsqueda de un inmueble pueden hacerlo a través de la cuenta con el alias josefina.mateo.21, a nombre de Joselyn Navarro.

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