Médicos cobran menos de $1.000 por consulta y el sistema de salud entra en alerta máxima
¿Cómo es posible que una consulta médica valga menos de $1.000? El cambio en el sistema de pagos del PAMI tiene a los profesionales al borde del colapso y a los jubilados sin saber qué pasará con su salud.
La crisis del PAMI alcanza un punto crítico con médicos denunciando pagos irrisorios por consulta, paros en todo el país y una deuda millonaria que amenaza con colapsar la atención a jubilados. El cambio en el sistema de pagos impulsado por el gobierno de Javier Milei redujo los ingresos de los profesionales hasta en un 50%, generando un escenario de desfinanciamiento que ya impacta en turnos, medicamentos y prestaciones esenciales.
El origen del conflicto se encuentra en la eliminación del esquema que reconocía cada consulta médica individualmente. En su lugar, el Gobierno implementó una cápita fija de apenas $2.100 por afiliado, sin importar cuántas veces ese paciente necesite atención durante el mes. Esta modificación ha llevado a que, al dividir ese monto entre la cantidad real de atenciones, muchas consultas terminen siendo pagadas a valores que no superan los $1.000.
Profesionales de la salud aseguran que esta cifra es insostenible, ya que ni siquiera cubre los costos básicos de funcionamiento de un consultorio. La consecuencia directa es una caída drástica en sus ingresos, con muchos reportando una reducción de hasta el 50% en lo que perciben por su trabajo con afiliados al PAMI.
¿Qué medidas están tomando los médicos?
La situación ya se tradujo en acciones concretas. Cientos de médicos iniciaron paros, suspendieron turnos programados y limitaron la atención únicamente a casos de urgencia. Esta medida de fuerza no se limita a una región específica, sino que se replica a nivel nacional, reflejando el malestar generalizado en el sector.
Muchos profesionales advierten que trabajar con el PAMI dejó de ser viable económicamente y están evaluando dejar de atender a sus afiliados. Este posible éxodo masivo abriría un escenario crítico en la atención primaria, dejando a millones de jubilados sin cobertura médica accesible.
La deuda que complica todo
Además del problema con los pagos a médicos, el PAMI arrastra una deuda millonaria con clínicas, sanatorios y farmacias, con atrasos que se extienden por meses. Esta falta de pago a los prestadores ya está generando consecuencias visibles para los afiliados.
Se reportan faltantes de medicamentos esenciales, demoras en la programación de cirugías, restricciones en la disponibilidad de turnos y cupos cada vez más limitados para estudios y tratamientos. Los prestadores advierten que no pueden seguir funcionando indefinidamente sin cobrar lo adeudado, lo que podría llevar a recortes aún más profundos en los servicios ofrecidos.
¿Qué dijo el gobierno?
En medio de este escenario, las declaraciones del ministro de Salud Mario Lugones generaron controversia. El funcionario aseguró que el PAMI tiene “una carga muy grande” debido a la cantidad de afiliados mayores de 80 años, mencionando incluso a los centenarios como parte del problema estructural del sistema.
Estas palabras fueron interpretadas negativamente por muchos en el contexto actual, con médicos en paro, prestaciones en riesgo y jubilados cada vez más preocupados por su cobertura de salud. La frase pareció señalar un enfoque particular sobre la gestión del sistema en un momento de máxima tensión.
El trasfondo de la crisis
La situación expone tensiones internas dentro del propio gobierno. Mientras el área de Salud busca recursos para mantener el funcionamiento del sistema, el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, mantiene una política de ajuste que limita el flujo de fondos disponibles.
El resultado es un PAMI desfinanciado, con pagos atrasados a proveedores y profesionales, y obligado a recortar prestaciones para intentar sostener su funcionamiento básico. Este efecto dominó impacta en todo el sistema sanitario, desde la atención primaria hasta los tratamientos especializados.
En la práctica, los jubilados enfrentan dificultades crecientes para conseguir turnos médicos, realizar estudios necesarios, obtener recetas y acceder a medicamentos. Médicos que antes atendían regularmente a afiliados del PAMI ahora reconsideran su participación en el sistema debido a los bajos pagos.
¿Hacia dónde va el sistema?
Desde el sector médico advierten que el riesgo es que el deterioro se acelere. Si más profesionales abandonan la atención por PAMI y los prestadores de servicios siguen sin cobrar sus deudas, el sistema podría entrar en un colapso operativo.
Este escenario dejaría a millones de afiliados sin cobertura efectiva, transformando lo que comenzó como una discusión económica sobre ajustes presupuestarios en un problema social de gran escala. El conflicto del PAMI se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del gobierno actual, mostrando el impacto directo de las políticas de recorte sobre la población más vulnerable y los profesionales que la atienden.