Mendoza blindó una reserva en el Valle de Uco: qué actividades quedaron prohibidas hasta 2036

¿Qué actividades quedaron definitivamente prohibidas en la reserva Manzano-Portillo de Piuquenes y qué cambia para quienes visitan la montaña? El nuevo plan de gestión, que regirá hasta 2036, redefine la zonificación interna y pone el foco en un recurso clave para el Valle de Uco.

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Mendoza blindó una reserva en el Valle de Uco: qué actividades quedaron prohibidas hasta 2036
Mendoza blindó una reserva en el Valle de Uco: qué actividades quedaron prohibidas hasta 2036

El Gobierno de Mendoza aprobó la actualización del Plan de Gestión de la Reserva Provincial Manzano-Portillo de Piuquenes para el período 2026-2036, un documento que redefine cómo se usará el territorio y que mantiene las actividades extractivas fuera del área protegida. La medida fue elaborada por un equipo interdisciplinario del Ministerio de Energía y Ambiente, con participación de la Municipalidad de Tunuyán, la comunidad local y actores vinculados a la reserva.

La actualización no es un trámite: responde a cambios concretos registrados en los últimos años, como el crecimiento sostenido del turismo, la aparición del alga invasora Didymosphenia geminata —conocida como dídimo— y una mayor presión humana sobre algunos sectores del área.

Qué se prohíbe y qué se permite

El nuevo esquema organiza todo el territorio bajo la categoría de Zona de Uso Controlado, con tres niveles internos: máxima conservación, uso restringido y uso controlado. En ninguna de esas áreas se permitirá la explotación minera ni de hidrocarburos, la caza y pesca comercial, la introducción de especies exóticas, obras de infraestructura que pongan en riesgo los ecosistemas ni asentamientos humanos permanentes, salvo los necesarios para la administración del área.

En las zonas de máxima conservación solo podrán realizarse actividades de investigación, monitoreo y educación ambiental autorizadas, además de ecoturismo y turismo de naturaleza de bajo impacto, deportes de montaña regulados y tránsito pedestre, equino o en bicicleta por los sectores habilitados. Esta área incluye glaciares con un amortiguamiento de 400 metros, cursos de agua y vegas con una franja de protección de 60 metros, hábitats de especies clave, geositios y sitios de valor histórico y cultural.

El agua, el eje central

Uno de los principales ejes de la actualización es la protección de los recursos hídricos. La planificación incorpora una mirada integral sobre el sistema de agua de montaña: glaciares, nacientes, áreas de recarga, aguas subterráneas, vegas, vertientes, humedales, ríos y arroyos. El objetivo es preservar los procesos hídricos que sostienen los ecosistemas altoandinos y que resultan fundamentales para el oasis productivo del Valle de Uco.

El director de Áreas Protegidas, Iván Funes Pinter, destacó que "el nuevo esquema tendrá vigencia entre enero de 2026 y enero de 2036, con una revisión de implementación a los cinco años y la posibilidad de realizar ajustes en función de los resultados del monitoreo, los avances científicos y las necesidades ambientales". Y agregó que "se continuará trabajando en talleres con la comunidad, con el objetivo de estar en alerta ante las necesidades que se presenten y seguir retroalimentando la información".

Fauna, glaciares y patrimonio histórico

La actualización suma nuevos valores de conservación de fauna, entre ellos el cóndor andino, el guanaco, el puma, el chorlito de vincha y el pato del torrente, una especie asociada a ríos y arroyos de montaña con aguas limpias y bien oxigenadas. También se incorporan los glaciares y el ambiente periglacial, los cursos de agua, los geositios y las formaciones geológicas características.

El plan también protege sitios que dan cuenta de siglos de ocupación y circulación humana por la cordillera: la Huella Histórica, Guardia Vieja, los corrales de La Remonta y el Portillo Argentino, en un territorio atravesado desde tiempos prehispánicos y usado luego como ruta de comunicación y tránsito entre el Valle de Uco y Chile. El área conserva además sitios vinculados con antiguas redes de circulación andina y el Qhapaq Ñan, junto con vestigios indígenas, hispanocriollos, religiosos y paleontológicos.

Para concretar las medidas, el plan prevé fortalecer la presencia de guardaparques con nuevas seccionales, mejoras en los accesos para tareas de control y la colocación de hitos o mojones que permitan identificar con mayor claridad los límites del área protegida en el terreno.

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