Mendoza en alerta: el dato del desempleo que preocupa a empresarios y funcionarios
El desempleo en el Gran Mendoza escaló al 6.7%, dejando a 10.000 personas sin trabajo. ¿Cómo están sobreviviendo los mendocinos? Un informe revela las estrategias extremas que usan 7 de cada 10 personas para llegar a fin de mes, mientras empresarios y el gobierno debaten si hay esperanza de recuperación.
La desocupación en el Gran Mendoza trepó al 6.7% en el último trimestre de 2025, una cifra que esconde la pérdida de unos 10.000 puestos de trabajo y una realidad de supervivencia para miles de familias. El dato, difundido por el Indec, golpea a una provincia que, si bien está entre las menos afectadas del país, enfrenta un preocupante aumento interanual y el cierre de casi 1000 empresas en dos años.
La subsecretaria de Empleo y Capacitación de Mendoza, Emilce Vega Espinoza, admitió la gravedad de la situación. “No nos asombra, pero nos preocupa. Son datos que veníamos siguiendo”, expresó a Canal 9 Televida. La funcionaria vinculó el fenómeno a una desaceleración en sectores clave como la industria, el turismo y la gastronomía, que son grandes generadores de empleo en la provincia.
¿Qué dicen los empresarios?
Desde el sector privado, la preocupación es igual de marcada. Juan Viciana, presidente de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), señaló que el aumento del desempleo era uno de los “riesgos que se corrían con semejante avalancha de modificaciones” a nivel nacional. Viciana apuntó a las dificultades de financiamiento como un factor clave: “Las entidades financieras están con tasas impagables”, lo que frena el consumo y obliga a los comerciantes a reducir personal.
El dirigente empresarial también hizo una autocrítica sobre el desarrollo económico mendocino, advirtiendo que la provincia “comenzó tarde su proceso de diversificación de la matriz productiva y eso se nota ahora”. En contraste, mencionó el caso de San Juan, que habría cosechado antes los frutos de apostar por la minería.
Un mercado laboral que se transforma
La economista Paula Pia Ariete ofreció otro ángulo de análisis. Para ella, el crecimiento de la desocupación no se explica solo por una destrucción masiva de puestos, sino por un aumento de la oferta laboral. “Más gente está saliendo a buscar trabajo en un contexto en el cual no se genera suficiente demanda”, indicó. Esto ha hecho que el mercado se vuelva “mucho más selectivo”, con empresas que frenan contrataciones y alargan los procesos de selección.
Los números reflejan una transformación profunda: el 43% del empleo en Mendoza es informal, lo que apunta a una generación de trabajo “de supervivencia” en lugar de empleo de calidad. Paralelamente, crece el cuentapropismo como respuesta a la falta de oportunidades formales.
La cruda realidad de llegar a fin de mes
Mientras las estadísticas marcan la tendencia, un informe encargado por la Federación Económica de Mendoza revela las estrategias extremas a las que recurren los mendocinos. El estudio, realizado por la consultora Demokratía, muestra que 7 de cada 10 personas necesita realizar una “changa” para cubrir sus gastos básicos.
Los datos son elocuentes: el 76.3% de los consultados reconoció realizar trabajos informales extras. Además, el 65% pidió trabajar más horas en su empleo actual, el 62% incorporó un trabajo adicional y un 42% inició un emprendimiento propio. Estas medidas afectan con mayor fuerza a las personas de entre 31 y 44 años, y muestran una clara predisposición a buscar cualquier vía para aumentar los ingresos en un contexto inflacionario donde una familia tipo necesitó más de 1.3 millones de pesos para cubrir la canasta básica en febrero.
¿Hay esperanza en el horizonte?
A pesar del panorama complejo, desde algunos sectores se vislumbran señales de optimismo. Juan Viciana argumentó que a nivel macroeconómico hay “condiciones favorables” para que la situación no empeore, citando la buena cosecha, el proyecto Vaca Muerta y una mejora en la actividad minera. “Todo indica que el crecimiento de la Argentina este año no va a ser menos del 4%”, pronosticó.
Para Mendoza, Viciana y la funcionaria Vega coinciden en que factores como la motorización de los fondos del resarcimiento y el incremento de la obra pública podrían reactivar sectores como la construcción y generar un efecto derrame positivo. No obstante, ambos remarcan la necesidad de profundizar reformas, especialmente la tributaria, para aliviar la pesada carga impositiva que, según los empresarios, frena el desarrollo y la generación de empleo de calidad.