Mendoza revela una cifra clave sobre la mortalidad infantil: el dato que genera alivio y preocupación
El Gobierno de Mendoza anunció una baja del 20% en la mortalidad infantil para 2025. ¿Logró revertir completamente la alarmante suba del año anterior? Los números revelan una recuperación parcial y un desafío sanitario que sigue vigente.
El Gobierno de Mendoza anunció una reducción del 20% en la tasa de mortalidad infantil para el año 2025. Este indicador, que mide los fallecimientos por cada mil nacimientos, se ubicó en 6,3, una mejora significativa tras el alarmante aumento registrado el año anterior. Sin embargo, la cifra sigue siendo superior a los niveles que la provincia había logrado mantener en el pasado reciente.
En términos absolutos, durante 2025 nacieron 17.370 niños y se registraron 110 fallecimientos. La autoridad sanitaria atribuye esta recuperación parcial a la puesta en marcha de un plan integral de salud materno infantil, que prioriza el control de los embarazos y el seguimiento de los recién nacidos.
¿Qué pasó en 2024?
El contexto que precede a esta baja es crucial para entender su magnitud. En 2024, la tasa de mortalidad infantil en Mendoza había experimentado un salto preocupante, pasando de 5,5 a 7,5. Este incremento del 36% en un solo año, que llevó las muertes infantiles de 111 a aproximadamente 139, fue calificado por las propias autoridades como un “llamado de atención”.
Este repunte se dio en un escenario nacional donde el indicador también creció, pasando de 8,0 a 8,5. La crisis económica y sus efectos en el acceso a los controles prenatales fueron factores señalados en aquel momento.
La evolución de los números en los últimos años
Analizando la serie histórica, Mendoza venía mostrando una tendencia a la baja sostenida desde 2019. En ese año, la tasa era de 8,1. Luego, fue descendiendo progresivamente: 7,5 en 2020, 6,9 en 2021, 6,6 en 2022 y alcanzó su punto más bajo en 2023, con 5,5, una cifra mejor que la media nacional de aquel período.
El abrupto cambio de tendencia en 2024, seguido por la mejora del 20% en 2025, deja en evidencia la volatilidad de uno de los indicadores más sensibles del sistema de salud, exponiendo su vulnerabilidad ante factores socioeconómicos y presiones sobre la atención pública.
El plan detrás de la mejora y los desafíos pendientes
Las autoridades provinciales sostienen que la implementación del Plan Materno Infantil es clave para explicar la reciente baja. Este programa se centra en la detección temprana de riesgos y garantiza controles periódicos durante la gestación, con un fuerte refuerzo en la atención primaria.
El gran desafío ahora es consolidar esta tendencia a la baja y lograr estabilizar la tasa. Históricamente, los repuntes en la mortalidad infantil estuvieron ligados al aumento de la pobreza y a una menor cobertura de los controles prenatales.
Un dato que preocupa y que forma parte del contexto es que, según estudios en maternidades, cerca del 20% de los recién nacidos en Mendoza dio positivo a consumo de sustancias durante el embarazo. Esta problemática, que impacta directamente en la salud neonatal, ha motivado un reforzamiento específico de los controles prenatales en los hospitales públicos.
La meta del Gobierno es que las acciones del plan permitan no solo mantener la mejora, sino volver a acercarse a los niveles más bajos que la provincia supo tener, en un camino que aún presenta obstáculos significativos por superar.