Las olas de calor en el Área Metropolitana de Mendoza se multiplicaron en pocas décadas. Godoy Cruz presentó su plan para enfrentarlas: estaciones de monitoreo, tótems y paradores de sombra, pero hay una cifra de espacios verdes que llama la atención.
El calor ya no es una anécdota de verano en Mendoza. Según los datos que expuso el Municipio de Godoy Cruz en un ciclo de formación, los días con olas de calor en el Área Metropolitana pasaron de 3 a 7 por década entre 1960 y 2010. El dato encendió la presentación del modelo de gestión climática y ordenamiento territorial del departamento, pensado para anticipar, prevenir y mitigar los efectos de las temperaturas extremas.
La exposición estuvo a cargo de Darío Falcone, secretario de Ambiente, Obras y Servicios Públicos de Godoy Cruz, y se dio en el marco de un ciclo impulsado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y el Laboratorio Interdisciplinario para el Estudio del Clima y la Salud (LIECS), con el apoyo de Wellcome Trust.
El escenario preocupa especialmente por su impacto en la salud pública y en la planificación urbana. Los sectores más vulnerables, como las personas mayores, son los primeros en sentir las consecuencias de las jornadas sofocantes.
Saber, proteger y preparar: los tres ejes del plan
La propuesta municipal se ordena en torno a tres conceptos: saber, proteger y preparar. La idea es cruzar información ambiental, intervenciones en el espacio público y soluciones basadas en la naturaleza para que la ciudad responda mejor cuando el termómetro se dispara.
En el eje del conocimiento, Godoy Cruz presentó su red de monitoreo ambiental: estaciones meteorológicas automáticas distribuidas en tres puntos estratégicos del departamento, la Casa del Futuro, el edificio municipal y el Centro de Formación Profesional Dolores Prats de Huisi.
Esos equipos miden temperatura, humedad, viento y presión atmosférica. Con esos registros, y en articulación con la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y el CONICET, el municipio estudia la llamada isla de calor urbana: el fenómeno por el cual ciertos sectores acumulan más calor por la concentración de construcciones, pavimento y superficies que absorben radiación solar.
Tótems, sombra y agua para las jornadas de calor
Otra de las herramientas que se mostraron fue la red de 14 tótems informativos repartidos en el departamento. Estos dispositivos comunican temperatura y humedad, radiación ultravioleta y calidad del aire, además de alertas por viento Zonda, tormentas y otros fenómenos meteorológicos.
En materia de protección, el municipio presentó prototipos de paradores circulares de sombra destinados a distintos espacios verdes. Las estructuras están previstas para los parques San Vicente, Benegas, Pescarmona, Mitre y Margarita Malharro de Torres.
Cada parador combina sectores de sombra, bancos de descanso, canteros con vegetación y bebederos antivandálicos. El objetivo es doble: facilitar la hidratación y ofrecer refugio en los días de altas temperaturas.
Más de 494.000 metros cuadrados de nuevos espacios verdes
Entre las iniciativas de mediano y largo plazo, la Municipalidad de Godoy Cruz presentó un plan integral de conectividad de espacios verdes que contempla incorporar más de 494.000 metros cuadrados de nuevas superficies verdes.
El proyecto apunta a mejorar la biodiversidad urbana, ampliar los espacios de recreación y reducir el efecto de isla de calor. Para eso prevé corredores urbanos y naturales con distintas intervenciones: la ampliación de la ciclovía de calle Carola Lorenzini, la apertura de calles y paseos con vegetación de bajo requerimiento hídrico y una experiencia piloto de naturalización en el Carril Rodríguez Peña.
Esta última busca llevar soluciones ambientales a sectores industriales, donde predominan las construcciones y las superficies pavimentadas.
Biodiversidad y convivencia con la fauna local
La estrategia climática también incluye acciones para proteger la biodiversidad y mejorar la convivencia entre el espacio urbano y la fauna autóctona. Durante la presentación se destacaron las ordenanzas municipales que promueven esa convivencia y la instalación de hoteles de insectos.
Estas estructuras buscan favorecer el control biológico de determinadas especies y funcionar como herramientas de educación ambiental.
Con ese conjunto de medidas, Godoy Cruz busca fortalecer su capacidad de adaptación al cambio climático combinando monitoreo, infraestructura, espacios verdes y protección ambiental. El desafío de fondo es avanzar hacia una planificación urbana que reduzca los efectos del calor extremo y mejore la calidad de vida de sus habitantes.