Cuatro efectivos de la Policía de Mendoza acaban de quedar habilitados para volar en condiciones que hasta ahora les estaban vedadas. La licencia que consiguieron cambia el margen de respuesta en emergencias y zonas de difícil acceso, y el detalle de las horas que tuvieron que sumar para lograrlo explica por qué no es un logro menor.
Cuatro integrantes del Cuerpo de Aviación Policial (CAP) de Mendoza dieron un salto de categoría en su carrera aeronáutica: obtuvieron la Licencia de Piloto Comercial de Helicóptero con Habilitación de Vuelo por Instrumentos (PCH con HVI), un certificado que emite la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y que los habilita a operar en condiciones más complejas.
La certificación no es un trámite menor: acredita un nivel superior de formación, experiencia y competencias. Con ese respaldo, los efectivos podrán intervenir en operativos de seguridad, rescates y emergencias con mayores márgenes técnicos.
Quiénes son los cuatro pilotos
El grupo está encabezado por el subcomisario Esteban Vera, junto a los oficiales principales Cristian Ramírez y Mario Martínez, y el oficial inspector Pablo Videla. Todos pertenecen al CAP mendocino y completaron las exigencias que fija la ANAC para acceder a la licencia.
Entre los requisitos que debieron acreditar figuran 100 horas de vuelo local, 80 horas de travesía, 15 horas de vuelo nocturno bajo reglas instrumentales y 15 horas de entrenamiento terrestre. Detrás de esas cifras hay seis años de preparación sostenida.
Un camino que arrancó en 2020
El proceso comenzó cuando los cuatro se incorporaron al Cuerpo de Aviación Policial con licencias de piloto privado de helicóptero. En la primera etapa recibieron 40 horas de instrucción teórica y práctica a bordo de los helicópteros AS 350 B3 Halcón I y II.
Antes de eso, su preparación había pasado por el entrenador terrestre Cicaré SVH4, en la Escuela de Aviación de la Policía Federal Argentina. Después llegó un programa de formación progresiva que combinó horas de vuelo, entrenamiento técnico y participación en operaciones reales.
Esa experiencia les permitió sumar horas en búsqueda y rescate de personas, vuelos en zonas de montaña, operaciones con carga externa, lucha contra incendios, transporte de grupos tácticos en situaciones de crisis y apoyo a procedimientos policiales.
Volar a ciegas: la clave de la nueva habilitación
La formación incluyó navegación por instrumentos, con prácticas en simuladores para operar bajo condiciones meteorológicas que exigen procedimientos específicos. Cada piloto completó diez horas en esta modalidad, con aproximaciones instrumentales y manejo de sistemas de navegación aeronáutica.
Entre 2025 y 2026, además, participaron de capacitaciones sobre emergencias aeronáuticas en la Escuela de Aviación Mario Wallace, en la provincia de Buenos Aires. Allí practicaron respuestas ante fallas de motor, problemas en los sistemas hidráulicos, pérdida de efectividad del rotor de cola y otras situaciones críticas. Cada efectivo sumó cinco horas de instrucción específica en esas maniobras.
La evaluación final
El inspector gubernamental de la ANAC, Antonio Miranovich, fue el encargado de evaluar las competencias teóricas y prácticas de los cuatro pilotos. Los resultados fueron satisfactorios y abrieron la puerta a la nueva licencia.
Con estas habilitaciones, el Cuerpo de Aviación Policial de Mendoza amplía su capacidad operativa para responder ante emergencias, sostener operaciones en zonas de difícil acceso y reforzar el apoyo aéreo de las distintas unidades policiales.
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