Siete economistas se sentaron en la Bolsa de Comercio de Mendoza con una idea: que la DEIE deje de ser una oficina de medición y se convierta en algo que hoy la provincia no tiene. La presentaron Laza y Salvador, y apunta a las 25.000 empresas privadas que hoy nadie puede leer en conjunto.
Un grupo de siete economistas puso sobre la mesa una idea que podría cambiar la forma en que Mendoza decide dónde invertir. En el marco de los Consensos Económicos para la Mendoza del Futuro, la iniciativa impulsada por el presidente provisional del Senado, Martín Kerchner, propone transformar de raíz el rol de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE).
La propuesta se presentó en la Bolsa de Comercio de Mendoza, con Sebastián Laza y Pablo Salvador como encargados de explicarla, y también se analizó en el programa Café 617.
De medir a orientar
Hoy el seguimiento estadístico provincial se apoya sobre todo en indicadores agregados: inflación, empleo, actividad, producto global. Para los autores de la propuesta, esa foto es insuficiente a la hora de definir inversiones, planificar infraestructura, armar programas de capacitación o encarar reconversiones productivas.
El planteo sostiene que una economía provincial cada vez más compleja necesita un sistema de datos más sofisticado, con información oportuna y abierta por sector y por territorio.
La meta de máxima es que la DEIE deje de ser una oficina tradicional de medición y pase a funcionar como una plataforma de inteligencia económica y productiva. En palabras de los impulsores, un «GPS» para la gestión pública y para la inversión privada.
La Mendoza que hay que medir
El diagnóstico parte de una matriz productiva heterogénea. La provincia registra más de 25.000 empresas privadas y reúne 18 municipios con diferencias territoriales marcadas entre sus oasis y departamentos.
A eso se suma una estructura que combina vitivinicultura, agroindustria, petróleo, minería emergente, comercio, turismo, servicios basados en el conocimiento, construcción y nuevas actividades agrícolas.
Frente a ese entramado, la propuesta busca que la DEIE dé un salto cualitativo: seguir sectores, empresas, territorios y cadenas de valor con mayor frecuencia y nivel de detalle.
Datos públicos y privados, cruzados
Para convertirse en ese «GPS» del desarrollo, el nuevo esquema plantea ir más allá de la recopilación de datos puramente estatales. La clave estará en integrar de forma sistemática la información que generan las cámaras sectoriales y de comercio, las universidades y centros de investigación, y las instituciones privadas del sector productivo.
El cruce entre datos públicos y privados permitiría identificar restricciones de infraestructura o de mercado, detectar oportunidades que hoy no se explotan, orientar la asignación de recursos y evaluar con rigor el impacto de las políticas públicas que se aplican.
