Mendoza ya no es la misma: el secreto que florece en la provincia y que pocos se animan a contar
La provincia dio un paso irreversible. Detrás de la polémica planta, se esconde un proyecto que mezcla ley, tecnología de punta y medicina. Enterate por qué todos hablan de lo que está naciendo en Mendoza y cómo planean hacerlo.
La imagen del cannabis en Mendoza está cambiando de raíz. Lo que antes solo se vinculaba al consumo recreativo y la ilegalidad, hoy se perfila como un polo de desarrollo productivo, científico y medicinal. La reciente edición de Mendocann, la exposición que reunió a empresas y especialistas, dejó en claro que la provincia está construyendo un ecosistema único en torno a esta planta.
El ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, fue contundente: “Queremos mantener un control estricto sobre lo ilegal, pero al mismo tiempo permitir que esta actividad pueda desarrollarse en la provincia”. La clave está en la ley específica para el cannabis medicinal y el cáñamo industrial, aprobada por unanimidad en la Legislatura, y su decreto reglamentario.
Este marco legal no solo busca ordenar la actividad, sino también capacitar a los organismos del Estado, incluidas las fuerzas policiales, para diferenciar claramente las prácticas reguladas de las clandestinas.
¿Qué está pasando realmente en los campos y laboratorios?
El ecosistema mendocino ya reúne a cultivadores, laboratorios, empresas de tecnología agrícola y desarrolladores de genética. Valentín Stradella, organizador de Mendocann, destacó las condiciones naturales de la provincia y el marco legal que genera confianza para las inversiones.
Empresas como Hidrocanna trabajan para democratizar el conocimiento, ofreciendo sistemas hidropónicos para que cualquier persona pueda aprender a cultivar. “Con las herramientas adecuadas cualquier persona puede hacerlo”, explicó un representante.
En paralelo, el desarrollo genético avanza a paso firme. Criaderos locales ya trabajan en el mejoramiento de semillas y la adaptación de plantas para distintos climas y usos, con el objetivo de profesionalizar la actividad y ofrecer variedades registradas.
El giro medicinal que está transformando vidas
Uno de los campos más sólidos es el medicinal. Derivados del cannabis se utilizan en Argentina, bajo la Ley 27.350, para tratar patologías como la epilepsia refractaria, dolores crónicos y ciertos trastornos neurológicos. El laboratorio Alef Medical, presente en la expo, explicó el proceso: “El médico es quien diagnostica y prescribe la medicación. El paciente luego la solicita dentro de su sistema de salud”.
En casos específicos, como ciertas formas de epilepsia, estos tratamientos incluso cuentan con cobertura del sistema sanitario, marcando un hito en el acceso a la salud.
Un cambio cultural que va más allá de la economía
El avance del cannabis implica, sobre todo, un profundo cambio cultural. Están comenzando a revisarse los prejuicios que durante décadas rodearon a la planta, gracias a la evidencia científica y la regulación estatal.
Profesionales de la salud especializados en terapias integrativas observan un creciente interés. Una médica explicó: “El cannabis ayudó a abrir la puerta para que muchas personas empiecen a interesarse por terapias naturales y por una mirada más integral de la salud”.
El desafío que queda por delante es monumental: construir una industria regulada, segura y basada íntegramente en la evidencia científica. Mendoza ya puso la primera piedra y todo indica que no piensa detenerse.