Mendoza ya tiene el laboratorio que conecta un arma con cuatro crímenes: ahora quiere que sea ley
El laboratorio ya lleva 117 coincidencias entre vainas y hasta conectó cuatro hechos distintos con las mismas marcas. Ahora el Ejecutivo quiere que esa capacidad deje de depender de un decreto y tenga rango de ley.
El Gobierno de Mendoza envió a la Legislatura un proyecto de Ley de Huella Balística para darle respaldo legal al Laboratorio Provincial de Huellas Balísticas y crear un Banco Provincial de Perfiles Balísticos. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Seguridad y Justicia, busca usar la tecnología para vincular armas de fuego con distintos hechos delictivos y aportar información a las investigaciones judiciales.
La presentación en el Senado reunió a la vicegobernadora Hebe Casado; al presidente provisional del Senado, Martín Kerchner; al titular de Diputados, Andrés Lombardi; al subsecretario de Justicia, Juan Carlos Jaliff; a la jefa de Policía Científica, Erica Bengolea; y a la responsable del laboratorio, Silvana Girula.
La ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, explicó que el objetivo es avanzar sobre el circuito ilegal de armas y complementar otras herramientas que ya se usan en las investigaciones, como cámaras de seguridad, drones, reconocimiento facial y análisis genéticos.
Cómo funciona el sistema que ya da resultados
La herramienta se llama Sistema Integrado de Identificación Balística (IBIS). Analiza las marcas que dejan las armas de fuego en las vainas servidas y en los proyectiles, y las compara con otras evidencias cargadas en la base de datos. Así, una vaina o un proyectil levantado en una escena puede quedar relacionado con elementos recolectados en otro hecho.
Desde que se puso en marcha, Mendoza registró 117 coincidencias entre vainas servidas y seis correspondencias entre proyectiles. El análisis de proyectiles es una diferencia clave respecto del sistema anterior, que se basaba en cotejos manuales con fotografías: la nueva tecnología automatiza las comparaciones y permite procesar un mayor volumen de evidencias.
Según el Gobierno, esos resultados ya aportaron información en investigaciones por homicidios, tentativas de homicidio, lesiones con armas de fuego, ataques a viviendas y robos agravados. En algunos casos, las coincidencias permitieron relacionar hasta cuatro hechos diferentes a partir de evidencias balísticas.
De todos modos, una coincidencia balística no determina por sí sola quién cometió un delito: se trata de una prueba técnico-científica que debe analizarse junto con el resto de los elementos de cada investigación.
Qué propone el proyecto
La iniciativa crea el Banco Provincial de Perfiles Balísticos, que almacenará de manera digital la información obtenida del análisis de vainas, proyectiles y armas. La idea es que la base crezca progresivamente y permita comparaciones sistemáticas, de manera similar a como funcionan los bancos de perfiles genéticos.
El sistema podrá incorporar datos de armas secuestradas, incautadas, decomisadas, halladas o recuperadas, además de las que pertenecen a la Policía de Mendoza y al Servicio Penitenciario. También se contempla sumar armas de empresas de seguridad privada que estén bajo control provincial.
Para los legítimos usuarios civiles, la incorporación será voluntaria y no reemplazará los registros ni las autorizaciones que dependen de la autoridad nacional.
Una inversión de US$1,6 millones y ocho meses de actividad
El Laboratorio Provincial de Huellas Balísticas funciona desde febrero, a partir de una inversión provincial superior a US$1,6 millones. En sus primeros ocho meses de actividad empezó a generar una base de evidencias que ya arrojó coincidencias entre distintos hechos.
El proyecto presentado en el Senado busca darle continuidad institucional al laboratorio y fijar reglas para la recepción, el procesamiento y la conservación de las muestras. También establece protocolos para garantizar la integridad, la seguridad y la trazabilidad de las evidencias, además del cumplimiento de la cadena de custodia.
La propuesta contempla, además, la cooperación con otros organismos y fuerzas de seguridad para intercambiar información balística. El objetivo es ampliar la capacidad de investigación frente a delitos relacionados con el contrabando, el narcotráfico y la circulación ilegal de armas.