Menos carne vacuna: la estrategia de una nutricionista para no perder nutrientes esenciales
¿Crees que sin carne vacuna es imposible comer bien? Una nutricionista jujeña revela alternativas económicas y nutritivas que quizás no conocías.
La caída en el consumo de carne vacuna empujó a miles de familias a buscar alternativas que no sacrifiquen calidad nutricional. Agustina Quispe (MP 290) revela cómo reemplazarla sin poner en riesgo la salud.
La especialista jujeña asegura que, aunque la carne vacuna aporta proteínas, hierro y vitaminas del complejo B, existen otras opciones capaces de cubrir gran parte de esas necesidades. “No sólo tenemos que pensar en el alimento como tal, sino también en los nutrientes”, advierte.
¿Qué alternativas propone?
Pollo, cerdo y huevo encabezan la lista de sustitutos posibles. Según Quispe, pueden incorporarse de manera habitual en la dieta diaria sin mayores complicaciones.
Las legumbres también ganan terreno: lentejas, garbanzos, porotos y soja aportan una base sólida de proteínas y hierro, aunque de menor calidad que el de la carne. Para mejorar su absorción, la nutricionista recomienda combinarlas con vitamina C.
“Podemos hacer una ensalada con vegetales verdes y legumbres, y agregar tomate, pimiento, jugo de naranja o de limón. Así ayudamos a que el hierro pueda absorberse mejor”, explica.
El pescado, una cuenta pendiente
El consumo de pescado sigue siendo bajo en la región, pese a sus beneficios: proteínas de alto valor y grasas saludables como el omega-3, que el cuerpo no produce por sí solo. Quispe sugiere que las ofertas comerciales podrían incentivar su elección.
Sin embargo, alerta sobre los productos procesados tipo medallones: “Tienen mezclas con hidratos de carbono y, en algunos casos, una precocción en fritura. No sería lo ideal, aunque puede servir para empezar a introducir el pescado de a poco”.
¿Qué pasa si se elimina por completo?
Si se suprime la carne vacuna sin reemplazos adecuados, pueden aparecer déficits de proteínas, vitaminas o B12. Quispe insiste en que no todo debe venir de origen animal: legumbres y vegetales son aliados válidos.
¿Cuántas veces por semana comer carne?
Las guías alimentarias sugieren hasta tres veces por semana, alternando con carnes blancas. Para quienes reducen por motivos económicos o personales, la recomendación es sumar huevo, lácteos y pollo, además de aumentar vegetales y quitarle la piel al pollo para bajar grasas.
Quínoa y llama, joyas locales
Quispe resalta la quínoa como un “súper alimento” por su proteína de calidad y aporte energético. También menciona la carne de llama, magra y accesible, aunque poco consumida. “Hay que aprender métodos de cocción para que no quede seca”, concluye.