Merodeó la casa de su expareja armado con una orden que ya no lo frenaba: lo que hizo después lo delató
¿Qué fue lo que terminó de sellar su detención? El expolicía ya había cumplido prisión domiciliaria, pero la orden que lo mantenía lejos de su expareja seguía vigente. Lo que habría hecho esa misma noche complicó todo.
Diego Jesús Irazoque, un expolicía que había recuperado su libertad tras cumplir prisión domiciliaria, volvió a quedar tras las rejas acusado de hostigar, amenazar de muerte e incumplir la orden de restricción que pesaba sobre él. La Justicia le fijó 90 días de prisión preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial.
El juez de Garantía Nº 1 de la Primera Circunscripción Judicial, Juan Manuel Montiveros Chada, resolvió el miércoles que Irazoque permanezca detenido mientras avanza la investigación. La medida se tomó después de una audiencia en la que la Fiscalía de Género Nº 1, a cargo de Delia Bringas y Marisol Boschi, detalló una serie de episodios ocurridos apenas dos días después de que venciera la prisión domiciliaria que el acusado cumplía por una causa anterior. La prohibición de acercamiento a su expareja, en cambio, seguía vigente.
La noche que volvió a aparecer
Según la acusación, durante la noche del 7 de septiembre Irazoque merodeó en varias oportunidades la vivienda de su expareja. Cuando la actual pareja de la mujer se retiró del lugar, el expolicía se habría acercado y la habría amenazado de muerte para forzarla a retomar la relación. De acuerdo con la Fiscalía, le habría dicho: “Si no era de él no era de nadie”.
Parte de esa situación habría sido presenciada por las dos hijas que ambos tienen en común. Los episodios continuaron, siempre según la imputación, durante la madrugada y la mañana siguiente: Irazoque habría regresado varias veces, tocado el timbre y golpeado la reja y la puerta, además de intentar comunicarse con la mujer. La Policía acudió en distintos momentos tras los pedidos de auxilio, pero el acusado se habría retirado antes de que llegaran los efectivos.
Una persecución de 15 minutos
El tramo más grave llegó al mediodía. Una de las hijas debía ir a la escuela y, por temor a lo ocurrido horas antes, su madre decidió que no viajara sola en colectivo y le pidió a un servicio de transporte en motocicleta que la llevara. La Fiscalía sostiene que Irazoque comenzó a seguir la moto cuando la adolescente inició el trayecto. La mujer alertó a la Policía y efectivos motorizados localizaron al acusado.
La persecución se extendió unos 15 minutos. De acuerdo con las actuaciones incorporadas a la causa, el expolicía habría hecho maniobras bruscas y circulado en contramano para intentar escapar. Finalmente fue detenido.
Ocho expedientes y una causa que ya lo tenía imputado
La nueva investigación se suma a otra en la que Irazoque había sido imputado el 6 de agosto por presuntos incumplimientos reiterados de órdenes judiciales. En ese expediente se reunían ocho causas y figuraban como presuntas víctimas su exesposa y otra mujer con quien había mantenido una relación breve. En aquella audiencia, la Justicia le impuso 30 días de prisión domiciliaria, medida que venció dos días antes de la nueva detención, según lo expuesto por el Ministerio Público Fiscal.
Ahora, la Fiscalía le formuló cargos por incumplimiento reiterado de una orden judicial, resistencia a la autoridad y amenazas. Para sostener la acusación presentó actuaciones de la Comisaría 23, registros de llamados y entrevistas a familiares, vecinos y policías que participaron de la persecución, entre otros elementos.
Qué pidió cada parte y qué resolvió el juez
La Fiscalía había solicitado 120 días de prisión preventiva al argumentar que existe riesgo para la denunciante, peligro de fuga y de entorpecimiento de la investigación. También remarcó los reiterados incumplimientos de medidas judiciales que le atribuyen al acusado. El Defensor Oficial en lo Penal Nº 1, Carlos Salazar, no cuestionó la formulación de cargos, pero consideró excesivo el plazo y propuso 45 días, al sostener que ese período alcanzaría para completar las medidas pendientes.
Entre esas medidas figuran el análisis de cámaras públicas y privadas, una nueva evaluación de riesgo y un informe psicológico de la denunciante. Además, la Fiscalía pretende que las dos hijas sean escuchadas mediante Cámara Gesell, debido a que habrían presenciado parte de los hechos investigados.
Antes de resolver, el juez aclaró que los hechos atribuidos son presuntos y que Irazoque conserva su estado de inocencia. Al mismo tiempo, consideró necesario analizar el nuevo episodio dentro del contexto expuesto por la Fiscalía y valoró especialmente el riesgo señalado respecto de la mujer. También tuvo en cuenta la necesidad de preservar a las dos niñas ante la posibilidad de que deban declarar como testigos. Montiveros Chada consideró excesivos los 120 días pedidos por la Fiscalía y demasiado breve el plazo de 45 días planteado por la defensa, por lo que fijó un punto intermedio: 90 días de prisión preventiva y el traslado de Irazoque al Servicio Penitenciario Provincial.