Meses en el canchón, una montaña rusa y un final que hizo llorar a todo el Salvador
Luz, Samir y Catalina pasaron meses armando la carroza del Colegio del Salvador. Cuando vieron el resultado en la tele, no pudieron creer lo que habían hecho entre todos.
El Colegio del Salvador se quedó con el primer premio en la categoría carroza de la FNE 2026 y sus protagonistas todavía no caen. Luz Matorra, Samir Gálvez y Catalina Varela, estudiantes y carroceros de la institución, pasaron por Canal 4 para revivir lo que dejaron atrás meses de trabajo, nervios y emociones que terminaron en abrazos y llanto.
Catalina fue la primera en poner en palabras lo que siente al ver el resultado en pantalla. “Me llena mucho de orgullo saber que lo pudimos hacer todos entre nosotros”, dijo. Y agregó: “La miro en la tele y digo: ‘No puedo creer que eso hice yo, que eso hicimos todos nosotros’. Tiene una parte de nosotros”.
Para Luz, en cambio, cada rincón de la estructura dispara un recuerdo distinto. “Cada parte que veo me llena de nostalgia, de los recuerdos en el canchón, cada emoción, cada actividad que tuvimos con los chicos”, contó. La última etapa fue la más dura: “Estábamos nerviosos, ansiosos, preocupados”, admitió, mientras el grupo intentaba cerrar los detalles finales contra el reloj.
Una carroza que cuenta una historia
Samir explicó que el objetivo no era solo impactar visualmente, sino narrar un recorrido. La montaña rusa representaba “los altibajos” del crecimiento dentro de la institución, y otras partes de la estructura aludían al paso de las generaciones.
El trabajo técnico también tuvo lo suyo. En la Tía Noria usaron pintura vitró sobre plástico cristal, laca y acrílico 3D. “Con las luces hace que refleje y que sea como un vidrio”, detalló Samir.
La idea había sido pensada un año antes y se impuso entre varias propuestas a través de una votación interna del colegio.
Lo que se aprende cuando se trabaja en equipo
La charla también se metió en el terreno de la adolescencia. Samir puso el foco en el acompañamiento de la familia y de los compañeros: “Por ahí el tema del habla y la escucha, porque son dos cosas que requieren de mucho trabajo”. Sobre su propia experiencia sumó: “Yo no tengo ningún tipo de problema de hablar con mis papás y eso es una seguridad que ellos me brindaron”.
El canchón, además, se transformó en un espacio de contención. “Hay muchos chicos que realizan un trabajo, no les queda como les gusta y se frustran. Por ahí no viene mal acercarse y decir: ‘¿Necesitás ayuda en algo?’”, contó.
Cuando anunciaron el primer puesto, la escena fue pura descarga. “Fue todo emoción, adrenalina, saltar, los abrazos, lloros, todo”, recordaron los tres sobre un festejo que ya quedó en la historia del colegio.