Messi y la Selección le plantaron dos banderas a Milei que no pudo esquivar
Messi dijo que la gente no llega a fin de mes y la Selección mostró la bandera de Malvinas. ¿Cómo reaccionó Milei? Los detalles que el Gobierno no quiere que sepas.
La Selección argentina no solo ganó la semifinal del Mundial ante Inglaterra, sino que le metió dos goles políticos a Javier Milei: la frase de Messi sobre los que "no llegan a fin de mes" y la bandera de Malvinas que dio la vuelta al mundo. El Gobierno quedó en offside y no supo cómo reaccionar.
La frase que incomoda: "la gente no llega a fin de mes"
María Becerra la dijo primero, en abril, en el evento Experiencia Endeavor Sub20: "Siento que el mundo es muy injusto, que hay gente que se mata laburando y no llega a fin de mes". También criticó la inacción del Gobierno ante los incendios en la Patagonia. Pero el golpe de gracia llegó de la boca de Lionel Messi.
Tras el partido con Inglaterra, el periodista Matías Pelliccioni le dijo al capitán: "Los argentinos que capaz no llegan a fin de mes están saliendo de la casa a festejar". Messi respondió: "Sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo malo que nos toca pasar, que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes".
Messi eligió decir esa frase. No fue casualidad: el 10 está entrenado para hablar tanto como para jugar. El periodista Danny Miche lo describió: "Está en todos los detalles". Y en ese detalle, la frase caló hondo en el Gobierno.
Milei ya había dicho: "Es falso que la gente no llega a fin de mes. Si fuera cierto, estaría lleno de cadáveres en la calle". El ministro Caputo también salió al cruce. El vocero Ravier declaró: "No coincidimos con esto de que la gente no llega a fin de mes". Pero finalmente la Oficina de Respuesta Oficial tuvo que reconocer las palabras de Messi, aunque culpó al "kirchnerismo" por la situación.
El dato que respalda a Messi: la tasa de actividad de los mayores de 65 años llegó al 16,89% en el cuarto trimestre de 2025, el valor más alto registrado, según el Instituto Argentina Grande.
La bandera que no pudieron esconder
En el clímax del triunfo, los jugadores desplegaron una bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas", prohibida por la FIFA. Milei había aceptado la prohibición, pero la Selección la ignoró. El gesto tuvo un impacto global: las búsquedas de "Malvinas" en Google se triplicaron frente a "Falklands", y en Estados Unidos también superaron a las del nombre inglés.
El gobierno de Trump, lejos de criticar, respaldó el gesto. Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo para el Mundial, citó la Primera Enmienda: "En Estados Unidos existe la libertad para hacerlo". Milei quedó en offside. El presidente argentino había dicho que los jugadores "no son parte de la diplomacia" y normalizó una posible sanción. Pero el mundo los aplaudió.
La teoría del "voto con los pies"
Milei sostiene que la soberanía de Malvinas se resuelve con crecimiento económico, para que los kelpers "voten con los pies" y elijan ser argentinos. Pero la teoría de Charles Tiebout, que él cita, habla de competencia entre municipios por bienes públicos, no de países. El economista Ricardo Rotsztein explicó: "Tiebout planteaba que los ciudadanos eligen el municipio que da mejores bienes públicos. ¿Quién elegiría la Argentina donde se recortan todos los bienes públicos?".
Además, los números contradicen a Milei: en 2025 destinó el 0,28% del PBI a Defensa, el nivel más bajo en cuatro años, según Red Castrense y Zona Militar. El presupuesto 2026 mantiene la tendencia a la baja. Mientras tanto, un piloto de F16 gana lo mismo que un chofer de Uber: poco más de 1.300.000 pesos.
El ex secretario de Malvinas, Guillermo Carmona, denunció que el Gobierno desarticuló programas clave como Pampa Azul, el Consejo Nacional Malvinas y el Programa Antártico Argentino. "Barrieron con los grupos de apoyo al diálogo por Malvinas", afirmó.
Un reclamo que silba bajito
Milei quiere que el reclamo de Malvinas se escuche apenas en los despachos diplomáticos. Pero la Selección lo puso en las tapas de los diarios ingleses y en las pantallas de 1.000 millones de personas. "Los jugadores no ocupan un cargo público ni comprometen la posición del Estado", dijo la Oficina de Respuesta Oficial. Sin embargo, su gesto dejó al descubierto la incomodidad del Gobierno frente a una causa que el pueblo argentino abraza sin vueltas.