"Mi hijo roba para drogarse": el grito desesperado de una madre que ya no sabe a quién pedirle ayuda
¿Hasta dónde tiene que llegar una madre para que el Estado la escuche? El pedido desesperado de Magalí en San Juan: su hijo roba para drogarse y nadie responde.
Una madre de San Juan expuso en redes sociales el calvario que vive con su hijo adolescente, adicto a las drogas, que roba para sostener el consumo. Denunció que ni el Juzgado de Menores, ni la UFI ANIVI ni la Policía le dieron respuestas. Pide que sus vecinos no le compren nada y que alguien intervenga antes de que sea tarde.
El descargo de Magalí, como se identifica públicamente la mujer, generó revuelo en la provincia. Con crudeza, relató la realidad que atraviesa junto a su hijo menor de edad, identificado por sus iniciales BS y conocido como "Pachorra", quien tiene problemas de consumo y comete robos para comprar droga.
"Mi hijo roba para drogarse", escribió la mujer en un pedido de auxilio que se viralizó en redes sociales. En ese mensaje visibilizó el agotamiento familiar frente a la adicción y a los reiterados hechos delictivos del joven.
Los intentos de recuperación que no prosperaron
La madre contó que probó con centros especializados para sacarlo del consumo. El año pasado el adolescente ingresó al Proyecto Juan, pero tras registrar dos fugas y tratarse de un régimen de rehabilitación voluntario, la institución no volvió a admitirlo. Así se interrumpió el proceso terapéutico.
Sin respuestas oficiales
En su descargo, Magalí detalló los trámites que inició en distintas reparticiones estatales para encontrar una salida legal y médica. Acudió al Juzgado de Menores, a la UFI ANIVI y a la Policía, pero no obtuvo medidas de contención ni órdenes de internación para abordar la situación del menor.
A la falta de asistencia oficial se suma el conflicto cotidiano con las víctimas de los robos. La mujer aclaró que el joven no vive en el hogar familiar porque sustrajo objetos de la casa de sus propios allegados en varias oportunidades. Aun así, los damnificados van a su vivienda a reclamar lo que les falta.
El pedido a los vecinos
Un punto central de la publicación apunta al entorno vecinal y al circuito ilegal de comercialización. Magalí les pidió a los vecinos que no compren nada de lo que su hijo les ofrezca, y advirtió que adquirir esos bienes promueve la continuidad de los delitos y financia el consumo de sustancias.
El mensaje cierra con un llamado a la solidaridad comunitaria para difundir el caso y lograr el contacto con profesionales u organismos capacitados. La familia busca una intervención institucional efectiva para frenar el deterioro del menor y evitar consecuencias irreversibles.