Miden la huella de carbono de 66 chacras misioneras: el dato que sorprendió a los yerbateros
Se midió la huella de carbono de 66 chacras misioneras y los resultados ya llegaron a 44 productores. Pero lo que encontraron los técnicos del INTA sobre la relación entre rendimiento y emisiones no era lo que se esperaba.
Un proyecto de agricultura regenerativa del INTA, en convenio con la Fundación Banco Credicoop y financiamiento del BID, puso la lupa sobre lo que realmente ocurre en las chacras de Misiones. Ya se midió la huella de carbono de 66 productores y los resultados empiezan a mostrar un vínculo inesperado entre rendimiento y emisiones.
La primera etapa abarcó a 59 productores de yerba mate y siete de mandioca, nucleados en 17 cooperativas. En total, las parcelas evaluadas suman 318 hectáreas. De ese universo, 44 productores ya recibieron sus resultados y la devolución al resto sigue en curso.
Cómo se mide la huella en una chacra
"Para realizar esta primera medición de huella de carbono se hizo un diagnóstico y un inventario de las prácticas que implementa cada productor", explica Laura Barbieri, extensionista de INTA Oberá y coordinadora del proyecto en Misiones.
El trabajo arranca con un inventario de insumos, fertilizantes, combustibles, rendimientos y transporte. Después, esos datos se procesan para calcular las emisiones y relacionarlas con la producción obtenida. "Tenemos cuántos kilos de dióxido de carbono equivalente emite producir un kilo de hoja verde para cada productor", sintetiza Emiliano Lysiak, investigador de INTA Cerro Azul.
El alcance de la medición fue acotado: desde la plantación ya establecida hasta el transporte de la hoja verde al secadero, tomando la campaña 2023-2024 con sus particularidades.
Rendimiento y emisiones: la relación que aparece
Los números relevados muestran contrastes fuertes. Los rendimientos van desde 2.000 hasta 18.000 kilos de hoja verde por hectárea, y también hay diferencias marcadas en los niveles de fertilización y reposición de nutrientes.
El análisis de los 59 productores yerbateros empieza a mostrar una tendencia: "Generalmente los productores que tienen un alto nivel de rendimiento tienden a tener menores huellas de carbono", señala Lysiak. La explicación es simple: las emisiones de insumos, combustibles y otras actividades se reparten sobre una mayor cantidad de producto.
Pero eso no significa que la solución sea aumentar insumos sin más. Los fertilizantes, sobre todo los nitrogenados, y los combustibles están entre los factores que más inciden en las emisiones. El desafío pasa por encontrar un equilibrio entre reponer nutrientes, sostener la productividad y bajar la huella.
Qué recomendaciones reciben los productores
"Las recomendaciones que más se están dando hasta el momento son ajustar los planes de fertilización, de reposición de nutrientes para obtener buenos rendimientos", detalla Barbieri. También se apunta a reducir las labores con maquinaria y a hacer más eficiente el transporte hacia los secaderos.
Cada productor recibe sus resultados y recomendaciones para reducir la huella, junto con un plan de manejo consensuado. La articulación entre investigación, extensión en territorio, cooperativas y productores permite aplicar una metodología de evaluación ambiental sobre sistemas productivos reales.
Una segunda medición y la captura de carbono
Esta primera evaluación es una línea de base y todavía no contabiliza la captura de carbono. Ese componente se incorporará en una segunda medición hacia el final del proyecto. "Queremos luego medir la captura de carbono por arborización o aumento de materia orgánica", adelanta Lysiak.
En ese camino, el proyecto promueve la arborización de los lotes, las cubiertas verdes, el manejo de la cobertura natural y el uso de abonos orgánicos. "Con estas prácticas buscamos mejorar la fertilidad biológica, química y física del suelo", destaca Barbieri.
La comparación entre ambas mediciones permitirá saber cuánto pudieron modificarse los indicadores a partir de las recomendaciones. Para el INTA, la experiencia sirve para generar información en condiciones reales de producción y acompañar a productores y cooperativas en la incorporación de mejoras.