Siete puntos de la cordillera, un promedio de 1,33 metros y una estación que se despegó del resto. Lo que falta calcular ahora define cuánta agua llegará a los ríos Jáchal y San Juan.
Los vuelos de medición nival en la cordillera sanjuanina llegaron a su fin y dejaron un dato que los técnicos ya tienen sobre la mesa: el promedio de nieve acumulada en siete puntos de alta montaña fue de 1,33 metros. La cifra alimentará el pronóstico hídrico anual de la provincia, el documento que define cuánta agua se espera del deshielo.
El relevamiento mostró alturas muy dispares entre estaciones. La mayor acumulación se registró en Calderón, con 2,50 metros, el registro más alto de todo el operativo.
Punto por punto: dónde hubo más y menos nieve
Detrás de Calderón apareció Teatinos, con 1,60 metros. Luego se ubicaron El Carmen y Pachón, con 1,50 metros cada una.
Más abajo en la tabla quedaron Castaños Norte y Pantanosa, ambas con 80 centímetros, mientras que Corrales de Alambre cerró el listado con 60 centímetros, la marca más baja de las siete estaciones medidas.
Por qué la altura de la nieve no lo es todo
Con los vuelos terminados, los equipos técnicos empezaron a procesar y analizar la información. La altura es solo una parte del cálculo: también se evalúan la superficie cubierta y la densidad de la nieve, es decir, su grado de compactación y la cantidad de agua que contiene.
Por ese motivo, dos sectores con la misma altura pueden aportar volúmenes muy distintos al deshielo. A eso se suma la sublimación, el proceso por el cual la nieve pasa directamente a vapor sin derretirse.
Satélites y redes neuronales para armar el pronóstico
Los resultados del relevamiento se combinan con imágenes satelitales, redes neuronales y análisis estadístico para construir el pronóstico hídrico anual. Ese informe estima el aporte de agua del deshielo a los ríos Jáchal y San Juan.
El documento es una referencia clave para la gestión del recurso en una provincia donde el deshielo condiciona la disponibilidad de agua para el consumo, la producción y la planificación estacional.
Con los datos ya relevados, el paso siguiente es el procesamiento técnico que definirá la estimación final del aporte nival a los cauces provinciales.