Mientras la carne se acumula en las góndolas, los frigoríficos de Santa Fe encienden las alarmas
Frigoríficos y carnicerías de Santa Fe advierten que la caída del consumo ya les está comiendo los márgenes mes a mes. Pero el problema, dicen, no nace en la carne.
La caída del consumo de carne vacuna golpea de lleno a la cadena cárnica de Santa Fe y desde la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe (Cafrisa) hablan de un problema que excede al rubro: "es un problema del bolsillo de la gente".
Antonio D'Angelo, integrante de la entidad, dialogó con La Mañana de UNO 106.3 y confirmó que el sector mantiene reuniones permanentes con frigoríficos de la ciudad y del resto del país para monitorear un escenario que no mejora.
"Estamos muy preocupados por la caída en el consumo interno de carne vacuna, es verdad que ha caído", sostuvo el dirigente, que además precisó el impacto sobre la faena.
"La faena total con respecto a 2025 ha caído un 12% y el consumo de carne vacuna en su caída debe rondar ese porcentaje respecto al año pasado", afirmó D'Angelo.
Márgenes que no cierran
El desplome del consumo interno no solo afecta a las carnicerías: la rentabilidad de toda la cadena está bajo presión. Según el referente de Cafrisa, frigoríficos, matarifes y comercios minoristas atraviesan un momento crítico.
"Los frigoríficos están preocupados porque con esta ecuación empiezan a no cerrarles los números y prácticamente frigoríficos, matarifes y carnicerías en todo su eslabón están muy ajustados o perdiendo dinero", describió.
D'Angelo reveló que algunos establecimientos ya acumulan meses sin ganancias y que las carnicerías barriales empiezan a mostrar señales de repliegue.
"Algunos dicen que llevan seis meses sin tener rentabilidad en el negocio, vemos que carnicerías barriales comienzan a pedir la baja en Senasa", indicó.
Por ahora, en el sector frigorífico no hay novedades sobre despidos, aunque los costos siguen apretando: "En frigoríficos todavía no tenemos noticias de que haya despidos en mano de obra pero están muy ajustados con los costos".
La exportación, un salvavidas parcial
El mercado externo aparece como un amortiguador para una parte del sector. "La exportación como negocio todavía cierra, aunque no es brillante", explicó D'Angelo, que marcó una diferencia clave entre los establecimientos que solo abastecen el mercado local y los que combinan ambas actividades.
"Los frigoríficos que solo hacen actividad para el mercado interno, llamados frigoríficos consumeros, son los que más dificultades tienen porque los números no cierran", señaló.
En ese sentido, detalló que la mayoría de los exportadores también operan en el mercado interno: "La mayoría de los frigoríficos exportadores, unos 30 en total, en su mayoría tienen doble actividad tanto interna como externa. La exportación solventa la parte de consumo interno".
El consumo, atado al bolsillo
Para el dirigente, la caída de la demanda de carne vacuna no se explica solo por el precio del producto, sino por el deterioro general del poder adquisitivo.
"Esto que ocurre va más allá del rubro de la carne. Creo que es un problema del bolsillo de la gente", afirmó.
Y amplió: "Todos los servicios que brinda el Estado han crecido muy por encima de la inflación, esto le resta a los sueldos para seguir consumiendo otras cosas o bienes. No pasa por la carne en sí".
¿Qué pasará con el precio de la hacienda?
De cara a los próximos meses, desde Cafrisa proyectan estabilidad en el valor de la hacienda. "Las perspectivas que vemos desde la Cámara es que el precio de la hacienda se mantenga en estos niveles", señaló D'Angelo.
El dirigente consideró que el valor entró en una meseta, aunque sigue siendo alto en términos históricos: "Si bien entró en una meseta, es un precio bastante alto para lo que normalmente cuesta la hacienda como un novillo de tres dólares en pie".