Mientras Trump hablaba de paz, el Pentágono reveló la cruda realidad que sigue sacudiendo al mundo
Mientras el mundo creía respirar aliviado por un posible acuerdo, el comando militar de EE.UU. soltó la bomba que cambia todo. ¿Qué está pasando realmente entre Washington y Teherán mientras los mercados se estremecen?
Una declaración del Mando Central de EE.UU. desmintió este lunes la narrativa de desescalada, confirmando que los bombardeos sobre objetivos militares iraníes “continúan” de forma agresiva. La contradicción entre la Casa Blanca y sus fuerzas armadas expone la profunda tensión que persiste en el Golfo, donde la guerra ya cumple 24 días y la amenaza sobre el petróleo global se intensifica.
El mensaje, publicado en la red social X por el Centcom, llegó horas después de que el presidente Donald Trump afirmara en Truth Social que Washington y Teherán mantenían conversaciones “muy buenas y productivas” para una resolución total del conflicto. El organismo militar acompañó su comunicado con imágenes de los ataques más recientes, dejando en claro que la tregua anunciada no aplicaba para blancos castrenses.
¿Negociaciones o “noticias falsas”?
Irán rechazó de plano la versión de Washington. El portavoz de su Cancillería, Esmaeil Baghaei, negó que existieran diálogos directos con Estados Unidos. Una postura aún más dura llegó del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien calificó los dichos de Trump como “noticias falsas” destinadas a manipular los mercados energéticos.
Según la agencia oficial IRNA, Teherán admitió haber recibido mensajes de países amigos sobre una solicitud de negociaciones, pero subrayó que su posición inflexible sobre el control del estrecho de Ormuz no había cambiado.
El ultimátum que se postergó… pero no para todos
La contradicción se produce en un momento crítico. Trump había emitido un ultimátum: reabrir el estratégico estrecho de Ormuz en 48 horas o ver destruida su infraestructura eléctrica. Ese plazo venció este lunes, pero el mandatario optó por postergar cualquier ataque a instalaciones energéticas por cinco días, citando el avance de las supuestas pláticas.
Sin embargo, la distinción trazada por el Centcom fue determinante: la suspensión no cubría los objetivos militares, que siguieron bajo fuego. Paralelamente, la Fuerza Aérea israelí ejecutó “una amplia ola de ataques” contra infraestructura del régimen en Teherán, incluyendo sedes de seguridad, fábricas de armas y el cuartel general de la Guardia Revolucionaria.
La crisis ya muestra su costo a nivel global. El director de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, advirtió sobre una amenaza “mayor” por las disrupciones en el flujo de crudo, con al menos 40 instalaciones energéticas dañadas en nueve países. En Estados Unidos, el precio de la gasolina marcó su día 23 consecutivo al alza, alcanzando su nivel más alto desde agosto de 2022.

Una escalada de amenazas con blancos civiles en la mira
La respuesta iraní no se hizo esperar y escaló la retórica. La Guardia Revolucionaria advirtió con atacar plantas eléctricas que abastecen bases estadounidenses, así como infraestructuras económicas e industriales donde Washington tenga participación. Ghalibaf fue más lejos, señalando que las plantas de desalinización, vitales para el agua potable de países del Golfo como Baréin y Qatar, serían también “blancos legítimos”.
La agencia Fars incluso publicó una lista de instalaciones en riesgo que incluía la planta nuclear de los Emiratos Árabes Unidos. El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con las operaciones “Rugido del León” y “Furia Épica”, parece lejos de apaciguarse, con la diplomacia y los bombardeos avanzando en paralelo en un peligroso juego de doble discurso.