Milei admitió que la economía no repunta y en el Gobierno ya buscan cómo reactivar sin romper el plan
El Presidente reconoció que los indicadores no evolucionan como esperaba la Rosada y, lejos de relajar el rumbo, en el Gobierno ya discuten un menú de medidas para reactivar. El problema: la discusión por la quita de subsidios y el acuerdo con los gobernadores amenaza con judicializarse.
El presidente Javier Milei reconoció esta semana algo que hasta ahora no había dicho con todas las letras: “Los indicadores no están evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”. Lo hizo en una entrevista con Radio Rivadavia, y la frase no cayó bien en todos los despachos oficiales, aunque en el núcleo chico del Gobierno aseguran que no los tomó por sorpresa.
Según pudo reconstruir este medio a partir de fuentes oficiales, el diagnóstico ya lo había trazado el ministro de Economía, Luis Caputo, al volver de Tailandia, donde participó de las reuniones anuales del FMI y del Banco Mundial. Allí, el titular del Palacio de Hacienda describió un contexto geopolítico “no muy venturoso” y advirtió sobre un “shock externo” que golpea a los mercados y que podría afectar a la Argentina con un crecimiento menor al previsto, justo cuando arranca la carrera electoral hacia 2027.
El dato que encendió alarmas fue el salto del riesgo país, que esta semana marcó su pico máximo en mucho tiempo al ubicarse en 710 puntos. “Esto impacta en las variables en el momento en que uno no quiere”, se lamentó una alta fuente del Gobierno, que atribuye el corrimiento de las metas locales exclusivamente a la turbulencia internacional.
La interna por la reactivación
En la Casa Rosada admiten que la situación no es la prometida. “La desaceleración del crecimiento tiene una explicación muy clara: hay un mundo con un sacudón muy importante, que le pega a los emergentes, y la Argentina está creciendo menos”, alegan fuentes oficiales, aunque aclaran de inmediato: “Pero no se discute ni el rumbo, ni el programa”.
A pesar de la defensa del rumbo, en los despachos oficiales comenzó un debate interno para flexibilizar la posición del Presidente, que esta semana volvió a decir que piensa “morir con las botas puestas”. La idea es encontrar medidas creativas que, sin apartarse del plan, contengan al electorado frente a un escenario menos auspicioso. Entre las propuestas en análisis aparecen un RIGI para Pymes, la posibilidad de ralentizar la quita de subsidios prevista para 2027 y créditos con fondos del FGS. “Van a salir medidas para reactivar, que no vayan en disonancia con el plan, como los créditos con fondos del FGS. Pero hoy esas medidas no están claras”, describen en el Gobierno, y aclaran que todo dependerá de Economía y del filtro final de Milei.
Otra ficha que algunos funcionarios miran con esperanza es el FMI: no descartan que el organismo relaje las metas para la Argentina en medio de la turbulencia global.
España, la curita y los nervios internos
La gira del Presidente por España tampoco ayudó a calmar los ánimos. Según fuentes del oficialismo, Milei está “irritable” y allá arremetió contra una periodista sin temor a quedar grabado. Su curita en el cuello despertó todo tipo de comentarios, incluso dentro del Gobierno. “Llegaron a preguntar si se estaba liposuccionando la papada”, se quejó una fuente oficial. La versión oficial: una caída en la ducha.
Hay sectores internos que, en cambio, creen que las críticas constantes lo reposicionan. “Si todo el tiempo lo atacan, lo victimizan. Es un tipo que putea, pero indignado de que los poderosos lo ataquen. Y la gente se puede poner de su lado, como un tipo común al que todos le buscan algo”, razonan.
Lo que sí generó consenso es que la forma en que Milei afrontó el debate por el “no llegar a fin de mes” no fue la más empática. El mensaje que buscan instalar desde ahora pondrá el foco en los logros: reducción de la inflación, baja de la pobreza y control de la calle.
Acuerdo con gobernadores: la pulseada que viene
El dilema político se mezcla con el económico. Caputo insiste en que se necesita un acuerdo con los gobernadores como plafón para sortear la turbulencia internacional y ganar la elección. “Él es un trader, su variable es el mercado, pero en otra parte del Gobierno hay una lectura política de que para los oficialismos es mejor cerrar en año electoral. Además, si cerrás ahora, le anticipás a la oposición todo lo que vas a hacer y perdés el factor sorpresa”, refiere una fuente, que expone el conflicto interno.
Karina Milei y los Menem tienen vocación acuerdista, negocian, pero no quieren “regalarse” antes de tiempo, dicen quienes hablan con ellos. Este sector es el más esperanzado con que la economía mejore en unos meses y que LLA logre un pacto más favorable. Insisten con que los gobernadores apoyen la quita de las PASO y que el detalle del acuerdo 2027 se discuta después. Hay gobernadores que plantean que si no hay garantías y no se ultima todo junto, no van a dar sus votos.
El diálogo desordenado y el hartazgo de los más apurados se percibe en las charlas de la mesa chica. No solo hay diferencias sobre el deadline para definir los acuerdos (octubre, noviembre, diciembre). También aparecen voces que no descartan que si la discusión por las PASO no se termina este año, pase al que viene, en desmedro de otras fuentes que advierten por una posible judicialización. Es que la Cámara Nacional Electoral ya dijo que debería hacerse antes de fin de año.
Las distintas visiones sobre las legislativas de 2025 también inciden en el debate para 2027. Mientras el kari-menemismo cree que haciendo valer el sello libertario consiguió un know how que los llevó a la victoria y a reforzar el Congreso, sus detractores internos avisan que eso fue posible gracias al rescate de Scott Bessent.
“Todo empieza a tener el mismo olor que con [Mauricio] Macri, parece ir todo camino a lo mismo... Tenés los antecedentes de Cambiemos y lo de 2025... ¡No sé qué están esperando [para acordar]!”, exclama una voz libertaria que puja por cerrar ya.
El factor Bullrich
Las fuentes internas que ven con pesimismo el proceso reparan sobre otra cuestión: el factor Bullrich. “Tenés el problema de Patricia, que Macri no lo tenía”, dicen.
En las altas esferas del Gobierno ya dejan trascender como “probable” que Milei le ofrezca la vicepresidencia. ¿Una señal para que se calme? Ella dijo que no va a aceptar porque sí: quiere poder de decisión. Y su timing de la calle le hace sentir desde hace meses ruidos que la Casa Rosada desoye.
La senadora juega al fleje. Este viernes publicó un video en el que dijo que ella “conoce la Argentina”, la misma semana en que ratificó estar preparada para ser presidenta. En su entorno aseguran que ahora no va a anunciar un quiebre, pese a que su nuevo material lo musicalizó con una banda que sugestivamente se llama Plan B.