Milei cedió en el Congreso y Bullrich ya se prepara para pelearle el poder
Milei debió ceder en Diputados para no perder votaciones clave y Bullrich ya avisa que está lista para pelearle el poder. Mientras tanto, el bolsillo de los argentinos siente el impacto de una economía que no arranca: los ingresos disponibles están muy por debajo del promedio del año. ¿Qué pasará con las PASO y el Presupuesto?
El Gobierno nacional atraviesa una semana de definiciones en varios frentes. Mientras la economía muestra señales de recesión técnica, el presidente Javier Milei regresó de España con una admisión incómoda y debió aceptar negociaciones en Diputados para no perder votaciones clave. En paralelo, la causa Malvinas sumó un nuevo capítulo de presión estadounidense y el peronismo se reunió para respaldar las PASO.
Una economía que no arranca y un Presidente que admite la demora
El jueves, al volver de su gira por España, Milei reconoció que la economía no crece al ritmo que esperaba. Sin embargo, atribuyó el freno a factores externos: los shocks provocados por la guerra y su impacto en el precio del petróleo. Los números del Indec, en cambio, muestran que hay componentes internos de peso.
El miércoles, el organismo oficial informó que la actividad económica (EMAE) cayó 1,7% interanual, lo que ubica al país al borde de una recesión técnica. La proyección de crecimiento para todo 2026 es de apenas poco más del 1%, muy lejos del 4,4% registrado en 2025. A eso se suman otros datos difundidos el jueves: el consumo masivo retrocedió 1,2% interanual en septiembre, según Scentia, y las ventas en supermercados cayeron 3,7% interanual en agosto, aunque las de shoppings subieron en la misma proporción.
La Argentina muestra así dos realidades contrapuestas. Los sectores de la energía, la minería y el petróleo avanzan con fuerza, mientras el consumo interno —que representa el 70% del PBI— y la industria siguen sin despegar. El riesgo país superó los 700 puntos, el nivel más alto desde octubre de 2025, y el dólar minorista llegó a $1550.
Para el economista Ricardo Arriazu, el problema no es solo externo: “La Argentina es un país fiscal y patrimonialmente sólido, pero el mundo no le cree porque es un estafador serial”, afirmó, y señaló que una mala política monetaria (compra de dólares por el BCRA) explica la baja tasa de crecimiento, que debería ubicarse en el 5% anual.
La senadora Patricia Bullrich volvió a marcar diferencias con Milei al advertir que “no podemos caer en la ingobernabilidad de 2025”, en alusión al swap que Scott Bessent debió gestionar para auxiliar a la economía. En ese marco, reclamó darle cobertura política a la economía.
Actividad, salarios y el impacto en el bolsillo
El dato de actividad económica de agosto tampoco fue el esperado: según el Indec, hubo un rebote casi imperceptible de 0,1% mensual. La actividad quedó al filo de la recesión, con una caída de 0,6% en el segundo trimestre y un desplome de 2,9% en julio, el primer mes del tercero. La consultora LCG estimó que septiembre necesitaría un crecimiento mensual del 8,5% —prácticamente imposible— para que el tercer trimestre cierre en cero y la economía evite la recesión.
El único dato positivo llegó por el lado de los salarios. En agosto, los sueldos registrados subieron 2,6% frente a una inflación de 1,7% para ese mismo mes. El sector privado creció 2,8% y el público 2,3%, según el Indec: 1,9% para los empleados públicos nacionales y 2,6% para los provinciales. En los primeros ocho meses del año, los salarios registrados acumulan un alza de 21,5% contra una inflación de 21,3%, con mejoras de 20,4% para los privados —por debajo de la inflación— y de 23,8% para los públicos. Sin embargo, en los últimos doce meses todos los salarios perdieron poder adquisitivo: los privados aumentaron 30,4% frente a una inflación interanual de 33,5% (-2,3% real); los públicos nacionales subieron 26,3% (-5,4% real) y los provinciales, 30,0% (-2,6% real).
La explicación tiene un correlato concreto: el ingreso de las personas en agosto, tras descontar los gastos fijos (servicios y tarifas del hogar), está 16,5% por debajo del promedio de enero-septiembre, según un cálculo de la consultora Equilibra.
Malvinas: gestos, presiones y un buque que genera interrogantes
En el plano internacional, la causa Malvinas se volvió un rompecabezas de difícil solución. La buena noticia es que el Tribunal Internacional del Derecho del Mar convocó a la Argentina y al Reino Unido a una audiencia para el 10 y 11 de noviembre, antes de decidir si acepta o rechaza la medida cautelar solicitada por nuestro país.
Al mismo tiempo, Estados Unidos pidió disolver el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, el ámbito donde la Argentina reclama soberanía sobre el archipiélago. Primero el secretario de Estado, Marco Rubio, y luego su segundo, Christopher Landau, le transmitieron a Milei su incomodidad y preocupación por la posibilidad de que la ley Malvinas sea utilizada para castigar a empresas norteamericanas. Por esa exigencia y por la falta de consensos, el Gobierno debió frenar la ley Malvinas —cuya redacción podía dar base para aplicar sanciones— y La Libertad Avanza postergó el dictamen que pretendía obtener el miércoles en Diputados.
En tanto, el presidente de Chile, José Antonio Kast, respaldó a principios de mes el reclamo de soberanía argentino, pero también avala que un buque de bandera chilena realice una ruta a Puerto Argentino para aprovisionar a los ingleses allí asentados. El embajador británico David Concar lo calificó como un asunto entre privados, mientras el canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, se reunió con su par británico para elevar el nivel de asociación estratégica entre ambos países. Queda por verse qué hará la Argentina en noviembre cuando ese buque zarpe y salga de las aguas chilenas del estrecho de Magallanes: ¿se animará a interceptarlo?
Con Estados Unidos la relación comercial y política marcha mejor. El embajador Peter Lamelas reveló el martes en Neuquén que el gobierno de Donald Trump destinará hasta US$20.000 millones en inversiones y financiamiento para proyectos críticos del país antes de que termine 2027. “Estamos listos para seguir impulsando, financiando de los Estados Unidos más allá del 2027, si la Argentina sigue avanzando hacia adelante y nunca hacia atrás. Pusimos el número de 2027, porque es la elección y nosotros estamos apoyando a este Gobierno. Esa plata va a estar lista hasta el 2027 y vamos a ver lo que pasa después”, afirmó. A esto se suma el arribo de Landau y de otro alto funcionario, Pablo Segura, una de las visitas más importantes tras el anuncio de Lamelas y la firma del acuerdo comercial bilateral (ARTI) en febrero, al que se le sumó un protocolo hace dos semanas.
La gira de Milei por España, donde hizo campaña para la derecha y trató de dictador a Pedro Sánchez, no pasó inadvertida. Llamó la atención que Abascal, líder de Vox, no se reuniera presencialmente con él y solo mantuvieran una conversación por Zoom. El expresidente español Felipe González ironizó que, si Milei sigue visitando España, terminará ganando Pedro Sánchez. Milei atacó con dureza a Sánchez, quien aprovechó las críticas para polarizar.
El Congreso: concesiones para no perder
En el plano local, la política pasó por el Congreso. El Gobierno aceptó negociar para avanzar con dos leyes. La primera, la de inviolabilidad de la propiedad privada: ya la semana pasada había aceptado reponer el límite a la extensión de tierras que puede comprar un extranjero, y así logró ayer la votación que interesaba a Federico Sturzenegger. La segunda, la de discapacidad: Martín Menem y la diputada libertaria Laura Rodríguez Machado negociaron con la oposición y aceptaron incorporar no solo los requerimientos opositores sino también las partidas presupuestarias.
En definitiva, fue un triunfo del ala política sobre Economía. Ceder para conservar el apoyo de los aliados, que serán necesarios para votaciones más importantes (Presupuesto y suspensión de las PASO), y correrse de las críticas de la oposición y de la Iglesia.
Bullrich se posiciona y el peronismo se reúne
Apenas Milei aterrizó en el país, escuchó a Patricia Bullrich decir que se siente “preparada para ser presidente”. Una declaración de fuerte impacto en la interna. Ya había confesado su voluntad política, pero ahora lo hace cuando el modelo económico produce beneficios que no llegan a la gente, sino solo a muy grandes empresas. Mientras Milei dice que en la economía hay ganadores y perdedores, la senadora se muestra preocupada por el bolsillo de la gente.Sin embargo, Bullrich todavía no tomó la decisión de asumir ese rol. Es parte del proyecto y corre en la misma escudería que Milei, donde sabe que es la piloto número 2. Pero si en marzo o abril Milei no remonta en las encuestas, ella se lanzará a la carrera. Si hubiera PASO, ¿desafiará a Milei a una interna? Si las PASO se derogan, solo le quedará romper e ir por fuera. Lo cierto es que Bullrich conoce su peso electoral y lo hará valer.
Por su parte, el peronismo volvió a juntarse. No fue en el Hotel Emperador, como en agosto, sino en la Casa de La Pampa. Además de varios gobernadores, diputados y senadores, estuvieron Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Massa viene levantando fuerte su perfil y parece tener el apoyo de Cristina, mientras que el gobernador bonaerense corre separado y soporta las críticas del kirchnerismo.
El encuentro tuvo tres objetivos: ponerse de acuerdo en respaldar las PASO y evitar que el Gobierno las suspenda; mostrar que el peronismo, aun estando peleado, tiene capacidad de juntarse y vocación de poder; y analizar la situación económica y productiva. El mensaje de Massa es la antítesis del de Milei. Se viene un debate muy caliente por el Presupuesto.