Milei desregula la IA y los dueños de ChatGPT le responden con una advertencia brutal

Milei apuesta a no regular la IA para atraer inversiones, pero los dueños de ChatGPT y Claude advierten que el avance podría poner en riesgo a la humanidad. ¿Quién tiene razón?

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Milei desregula la IA y los dueños de ChatGPT le responden con una advertencia brutal
Milei desregula la IA y los dueños de ChatGPT le responden con una advertencia brutal

Horas después de que Javier Milei anunciara que Argentina no regulará de manera preventiva a las empresas de inteligencia artificial, los responsables de las compañías detrás de ChatGPT y Claude lanzaron una advertencia que sacudió el tablero: la tecnología avanza tan rápido que podría poner en riesgo a la humanidad entera.

El primero en encender las alarmas fue Sam Altman, CEO de OpenAI, durante su discurso ante la Asamblea de la ONU. “La industria no debe aceptar demasiados riesgos tecnológicos simplemente porque los beneficios sean demasiado grandes e importantes como para frenar su avance”, sostuvo.

Altman, que ya había advertido en otras oportunidades sobre los peligros de la IA, insistió con que no se puede “caer en la trampa del optimismo ciego”. Y fue más lejos: “Podríamos perder el control del futuro a manos de la IA”.

Lejos de plantear un freno total, el director de OpenAI aclaró que tampoco hay que “sucumbir al catastrofismo” y llamó a “hacer todo lo posible por encontrar un término medio”.

El respaldo de Anthropic

Las palabras de Altman no quedaron solas. Dario Amodei, CEO de Anthropic —la empresa creadora de Claude—, sumó su propio pronóstico sombrío: “Si se gestiona mal, la IA podría suponer un riesgo para la humanidad en su conjunto”.

“Reduciremos la velocidad tanto como sea necesario, para asegurarnos de que cada sucesiva tecnología de IA que lanzamos sea realmente segura”, prometió Amodei, en un mensaje que contrasta de lleno con la apuesta argentina.

La vereda opuesta

Mientras los CEO de las principales tecnológicas piden cautela, Milei había anticipado su postura: el país tendrá “el compromiso de no regular de manera preventiva” la inteligencia artificial. Lo dijo horas antes de las advertencias en la ONU.

“Cuando escuchamos que el Estado debe controlar la IA, conviene recordar algo elemental: el Estado no es una criatura abstracta, sino hombres, funcionarios y burócratas. Concederle el control sobre la innovación es concederle a algunos la facultad de limitar lo que los demás pueden crear”, argumentó el mandatario.

Su objetivo declarado es que Argentina sea “el lugar más competitivo” para el desarrollo de esta tecnología. Y enumeró las condiciones que, según él, ya están dadas: “Tenemos los minerales críticos, la energía, el talento y la capacidad para competir en cada eslabón, con un marco jurídico de vanguardia y el compromiso de no regular de manera preventiva. Responsabilidad limitada para las empresas que operen con agentes de IA y beneficios fiscales”.

El contraste es total: mientras los dueños de las herramientas más usadas del mundo hablan de riesgos existenciales, la Casa Rosada apuesta a que la falta de regulación sea el imán para que las empresas instalen sus desarrollos en el país.

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